Maria (la locura)

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Me encontraron en un lugar, lleno de barro. Y obscuro. Tengo frio. ¿Dónde estoy? ¡No puedo moverme! Mis piernas y brazos… están… como entumecidos, gélidos. Se ha apoderado de mi ser. Una sensación de abandono. Como si una garra, me estuviera, sujetando. Todo el cuerpo… entonces qué oigo? Voces…!  Alguien se acerca! Vendrán a socorrerme?, Y escucho a alguien que grita detras de la luz de una lampara…
Oiga!!  Usted! Qué hace ahí dentro? No ve que está dentro de una fosa, hombre? Pero… Entonces no estoy muerto..!pienso y digo a quien me esta hablando:  Por favor, ayúdeme a salir de aquí!! y dos hombres me ayudaron a salir del hoyo donde estaba, lleno de barro y con la ropa maltratada, Una vez fuera, salí corriendo como un loco, gritando: “María, te quiero…!! Vuelve a casa, María…!!”
Al estar corriendo, sali de la finca donde me encontraba y me golpeo un carro, creyéndome loco por la risa que soltaba y las incoherencias que decía,  me llevaron al hospital psiquiátrico, donde llevo dos dias. “AYUDA…!!! POR FAVOR…!!! QUE ALGUIEN ME AYUDE…!!!” no… no estoy loco!!, no sé lo que pasa… socorro…!! Estas son mis palabras después de que me desperté en el hospital psiquiátrico… pero justo es, contar lo que paso en realidad para que terminara ahí… Hace dos días, yo me encontraba en la sala de mi casa, solo, tomando un te, y viendo por la ventana la lluvia que caía, cuando me dieron ganas de salir y sentir el frescor del ambiente al estar lloviendo, y encendiendo un cigarro, ¡Que alegría y tranquilidad me daba ver caer la lluvia! – me dije. Con el verano tan duro que hemos tenido. De repente me quede, helado. Una mujer, alta, con el cabello rubio, esbelta avanzaba, entre la cortina de agua. Avanzaba lento y sin paraguas. Con la cabeza inclinada y las manos, en los bolsillos. Por un momento, pensé – ¿A donde ira esa chica a estas horas? Con la lluvia que esta cayendo… Se fue acercando, cada vez más. Hasta que estuvo lo suficiente cerca, que le vi bien el rostro.- llendome hacia atrás, y con el terror en mi rostro, pensé… Pero… No puede ser… Es ella Ha vuelto! Maria… Maria – grité como un loco… NO ES POSIBLE…TU?!?!… PERO SI ESTAS!!… NO ES POSIBLE!!??… PERO SI YO MISMO!!… La mujer se detuvo, casi toca con su cara mi rostro. Y en su rostro blanco inexpresivo, se dibuja una sonrisa fría, siniestra. que dejaron al descubierto, unas intenciones de venganza. No pude más. Viendo como todo se obscurecia, y me desmaye… Cuando desperté… Era de noche… Pensando rápidamente en lo sucedido, decidí que tenia que asegurarme… no era posible… no era posible que estuviese viva. PORQUE… YO LA MATE…!!! Lo recuerdo bien… con mis propias manos apreté su cuello. Luego la lleve a una finca. Ahí donde pasamos los fines de semana. Donde nos juramos amor, en el huerto, yo mismo hice la fosa. Y tuve mucho cuidado de disimular, la tierra removida. Tomando mi carro, en menos de una hora, ya me encontraba en la finca. Cuando me acerque al huerto. Un temblor recorrió todo mi cuerpo. ! y poniéndome mas nervioso, a la luz de la lámpara de mano mire. Como si Maria hubiera salido de ella, Me entro un pánico terrible… Ya no sabia que hacer… De repente, una voz tenue que me resulto familiar llamandome. “Daniel…” “Por qué, Daniel..?”  “Por qué lo hiciste…?” “Dime Daniel…” entonces volviéndome y mirándola… le respondi.. María… Tú no quisiste el divorcio… No tuve mas alternativa…!! Entonces ella… acercándose lentamente, con las ropas que la sepulte. Pero el semblante de la cara. Con los ojos hundidos, no se le miraban. Los pies no le llegaban al suelo. Como si flotara. Me tendió los brazos y diciéndome: “Daniel, ven… abrázame por ultima vez”. Como hipnotizado, avancé y le abracé. Como nunca. Como hasta ahora lo había hecho. Nos dimos un beso, largo y apasionado. Poco a poco fui entrando en un sopor, que fue dejándome como medio dormido y ya no recuerdo nada más. Me encontraron en un lugar, lleno de barro. Y oscuro. Tengo frio. ¿Dónde estoy? ¡No puedo moverme! Mis piernas y brazos… están… como entumecidos, gélidos. Se ha apoderado de mi ser. Una sensación de abandono. Como si una garra, me estuviera, sujetando. Todo el cuerpo… entonces qué oigo? Voces…! y es aquí es donde comienza mi historia…. Soy Daniel y confieso que la asesine…
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