Angel Escarlata (poema XXV)

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Camino por la vereda arbolada,

al fresco de la suave brisa nocturna;

te busco entre el bosque acogedor,

escuchando el murmullo del viento

entre las hojas de verde intenso.

 

Avanzo despacio, buscándote,

con  la luna en mi mano derecha,

y en mi mano izquierda,

abrigando nuestros corazones,

llevo las plumas encontradas en el andar tras de ti.

 

Escucho entre el murmullo del viento tu risa traviesa

y volteando, miro tu silueta moverse en la distancia,

allá veo tus alas escarlata ocultarse entre los árboles.

 

Te busco ahí, sin encontrarte,

camino hasta el claro, donde te veo al fin,

esplendorosa, erguida, con tus rojas alas desplegadas,

con tus blancas vestiduras de seda,

mi ser soñado; mi ángel  escarlata.

 

Tus hermosas alas en plenitud en ese rojo intenso;

tus brazos extendidos llamándome a tu lado,

hacia adonde me dirijo atraído por tu sonrisa,

con la luna en mi mano, que tu señalas

y sin palabras, me índicas que hay que devolverla.

 

Así, tomados de la cintura,

me llevas hasta el cielo para a dejar la luna,

para compartirla con el mundo.

Después, tomas mi corazón,

que colocas en tu pecho

y el tuyo… lo colocas en el mío;

así volando me llevas a mi lecho,

donde vuelvo a reposar,

a soñar en tu figura,

ahora con mi corazón latiendo en ti

y el tuyo, el tuyo dentro de mi…

Mi ángel escarlata.

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6 comentarios en “Angel Escarlata (poema XXV)

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