El suicida del Ritual…

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El Fraccionamiento de nombre 27 de Septiembre, siempre ha sido considerado un lugar de lo más tranquilo en la ciudad, un barrio pequeño con terrenos grandes y donde los vecinos se conocen todos, siempre amables, pero en el corazón de el pequeño fraccionamiento, Existe una mancha de la historia de este apacible lugar; los hijos de los vecinos le llamaban “la casa de los muñecos”, porque antiguamente era la guardería de la privada para la atención de los vecinos; actualmente se encuentra en total abandono y totalmente cerrada de sus puertas y ventanas, así como  la barda  que le formaron alrededor del terreno no permite que nadie entre, volviendo esta casa en un punto de pena y vergüenza por su pasado tenebroso…

A un par de casas de este lugar se cambio la familia de Efrén y Eloísa, quienes hicieron amistad rápido con los vecinos, y quienes les contaban las historias más sorprendentes de esta casa. Ellos, jóvenes al fin, con hambre de aventura y fascinación por las historias de muertos y aparecidos, les atraía esta casa al grado de pasar las noches sentados viendo la casa por largos tiempos, lo que a sus nuevos amigos les parecía raro, pero así los aceptaron.

Ellos decían que eran osados, que no tenían miedo a nada, se quedaban hasta muy tarde tratando de escuchar en las noches ruidos o los gritos que les decían que se escuchaban, ellos se auto nombraban: “los hermanos sin miedo”,  eran estudiantes de universidad y por lo tanto le encontraban siempre lógica a todo, tenían en mente entrar a la casa y ver que encontraban,  pero  amigos les decían que en esa casa no entraran, que si era realidad lo que les decían que pasaba.
“Y por eso es que queremos entrar”, comento Eloísa.

Después de planearlo por unos días y estar revisando la casa,  por fin su búsqueda dio frutos, encontraron un hueco entre las tablas tras la casa; por eso para esa noche planearon meterse sigilosamente ahí.

Cerca de las once, se metieron por el hoyo del cerco, y despacio se fueron colando entre las hierbas que había en el patio, hasta que llegaron a la vieja casa derruida que tenía varios años abandonada y con paciencia  revisaron la casa hasta que encontraron que la puerta trasera se encontraba abierta, por lo que después de que la empujaron  viéndose entre ellos sonrieron y sacaron las lámparas que traían en las bolsas  ingresando en la casa.

Todo se encontraba en penumbras y solo visible con las delgadas y tenues líneas de luz que entraban por las rendijas de las tablas que cubrían las ventanas desde las lámparas de la calle, así que encendiendo las lámparas, despacio avanzaron por la cocina del lugar hasta que llegaron a la sala, en donde había algunos muebles viejos tapados con sabanas ya rotas y otros muebles destruidos por el tiempo, todo lleno de polvo y telarañas, avanzaron con la luz de las lámparas que llevaban y tomados de la mano.

Alumbrando y avanzando despacio recorrieron casi todo el lugar… por el pasillo que lleva a las recamaras, estando todo obscuro las lámparas comenzaron a fallar, así que avanzaron casi a obscuras por el pasillo sintiendo un aire frio que les llego desde la espalda y sintieron como si una mano les recorría desde los hombros hasta el pecho.
De repente se escucho un sonido muy leve, apenas audible entre los sonidos de los pasos de ellos mismos y su respiración, como un quejido infantil, ambos se apretaron las manos y sacudiendo las lámparas estas volvieron a encender.
Viendo una sombra en el marco de una habitación alcanzaron a ver que se movió ocultándose, por lo que dando unos pasos hacia atrás mejor se regresaron a la sala.

Escuchando de pronto el ruido de un golpe seco tras ellos, Eloísa tomo a Efrén del brazo enterrando las uñas, ocasionando que ambos saltaran de la impresión, y aluzando hacia donde lo escucharon, solo vieron que algo se movió en el piso, metiéndose en un cuarto.
-“Solo es una rata”, dijo Efrén, quien soltándose de Eloísa, siguió aluzando por el lugar seguido por ella, quien le dijo: -“es que esta todo silencio, y de repente ese ruido, me sorprendió por eso”… “claro” dijo Efrén y comenzaron a reírse despacio ambos, por la impresión tenida…

Caminando entre los muñecos, y alumbrando todo el lugar, dice Efrén – si es de temerse aquí aunque sabemos que nada de lo que dicen puede ser verdad.-

En una pasada de la luz, encontraron que la sala no solo era grande, sino que había muchos muñecos y juguetes tirados por doquier, y recordando lo que les dijeron, Eloísa comento: -pues es verdad eso de la guardería que era aquí, ya que se ve que todos dejaban a sus hijos, mira todos los muñecos que hay tirados, entiendo porque le pusieron la casa de los muñecos- siguieron aluzando y en la esquina que tenia la chimenea vieron que había un espacio sin monos así como varias cosas tiradas al fijarse mejor vieron que había una estrella dibujada en el suelo semi cubierta por el polvo del lugar, y en las paredes había unas cruses invertidas así como palabras o grafitis que parecían hechos con sangre o con pintura roja quemada, Efrén se acerco rápido y comenzó a pasar la mano por la pared, mientras Eloísa pasaba la luz por la demás escena junto a la chimenea  que tenia restos de que habían quemado algo ahí, entre otras cosas había también dos cirios, a un lado del pentagrama, encontraron una silueta dibujada de un cuerpo en posición algo extraña rodeando una mancha negra que adivinaron de sangre, por lo que Eloísa y Efrén se agacharon en el lugar viendo la silueta y las demás cosas y viéndose ambos, dijo Eloísa:   –al parecer si mataron a alguien aquí… esto lo vuelve más interesante!.

Pasando Eloísa la luz por el  lugar, noto que los muñecos se encontraban en todo el lugar menos en esa esquina, Efrén comenzó a ver y tomar las cosas que se encontraban en el “altar” improvisado, volviendo a dejarlas ahí; mientras Eloísa aluzaba alrededor, viendo que había muñecas de porcelana, osos de peluche, payasos, distintos muñecos, de todos los tamaños, estaban regados, a Eloísa le llamo la atención que cerca del rincón se encontraba algo abajo algunos monos, así que acercándose movió estos muñecos encontrando una daga, tomándola; ya con ella en la mano, sintió un aire helado correr, al mismo tiempo que se escucho una risita continua y apenas audible así como alguien llamándole por su nombre.

Una risa infantil más fuerte y clara, se escucho por todo el lugar, entonces alumbrando hacia el rincón donde se escucho que provenía, ven como otra  sombra se esconde tras una cortina vieja, y armándose de valor mientras se miran uno al otro, Efrén le hace una seña y se acercan por ambos lados alumbrando para agarrar a quien se haya metido detrás de ella para asustarlos,  se van acercando cuando otro ruido de algo cayendo en la esquina lejana los hace voltear y algo pareciera que los llamase, viéndose y entendiendo que tenían la misma sensación olvidaron la cortina y acercándose al pentagrama, se agacharon  viendo algunas de las cosas del lugar mientras se comenzaron a escuchar siseos y voces inteligibles por toda la casa así como la risa de niños muy leves, se escuchaba pasos de niños como recorrían la casa, cada vez más nerviosos por lo que pasaba.
Efrén de pronto sintió que le llamaban al oído y en forma de susurro le piden que arme de nuevo el altar, así que  tomando las  cosas de el altar de nuevo, comenzó a acomodar los cirios y demás cosas y que se utilizaron la última vez que alguien estuvo ahí, mientras Eloísa miraba la daga estando a un lado de Efrén

Eloísa con la daga aun en la mano, se agacho y colocando la daga a un lado de ella comenzó a acomodar las cosas sin entender bien el porqué, solo que tenían que hacerlo,  de cuando en cuando se volteaban a ver; una vez acomodadas las cosas en el pentagrama, se acomodaron uno frente al otro, parecían encontrarse en una especie de trance, Efrén poniéndose de rodillas en el pentagrama y tomando una piedra que se encontraba ahí, comenzó con ella a trazar un triangulo alrededor del pentagrama comenzó a recitar palabras que le susurraban en el oído y que no entendía: “Imperator Lucífugo Rocafale volens foedus cum eo. usquam in terris, tibi, si non vis venire ad vos, vi magna vivum mirabilis audi fili et spiritus sancti Clavis magni sermonum grandium Salomonis Emmanuel Soler Sabast Adonay ‘adorant, te invoco “.

Mientras Efrén recitaba, Eloísa encendía los cirios; se comenzaban a escuchar ruidos, gruñidos salidos de todas partes y risas más definidas que venían de distintos lugares, también comenzaron a escucharse las pisadas de un niño corriendo por la casa.

De una de las esquinas apareció un hombre o eso parecía, quien avanzando llevando un hacha en su mano izquierda, se escuchaba el arrastrar de ella al avance del ser por la estancia, volteando a verles, grito: “esta casa esta maldita”… mientras les apuntaba con la mano huesuda y con un brillo de fuego en los ojos les grito: “tu estas maldito”…  Mientras haciendo un movimiento, levanta el hacha que trae y da un golpe contra el suelo, al tiempo que grita:   “AAAAHHHHH”  “MUEREE”!!!. La hoja del hacha quedo a centímetros de la pierna de Eloísa.
Con esto, Eloísa despertó de la especie de trance, viendo al ente, mientras daba un grito ahogado por la sorpresa y miedo; el ser jalando el hacha, se  dirigió a la parte posterior de la casa, mientras se movía lento, agachado, con los brazos colgando y arrastrando el hacha,  escuchándose el ruido del raspado por el lugar, perdiéndose en el pasillo de la casa, escuchándose al mismo tiempo algunos lamentos lejanos mezclados con risas infantiles y los sonidos que normalmente hacen las muñecas y juguetes diversos, todos mezclados haciendo esto mas tétrico dentro de la casa, Eloísa se quedo parada  viendo todo a su alrededor, Efrén en el altar de rodillas, mientras ella viendo claramente una sombra de un niño que se movía  de un lado a otro de la estancia, absorta en esto no se dio cuenta que Efrén se levanto y tomando la daga se paro detrás de ella.

Eloísa, tomándose la cabeza por el ruido y los sonidos mismos que le hicieron sentir miedo por primera vez, mientras miraba las cosas a su alrededor, volteando al altar,  no vio a Efrén,  tomó la lámpara que quedó encendida en el piso y volteando llamando a Efrén alumbra la estancia, de pronto sintiendo detrás de ella a alguien, se gira rápido y aluzando, con expresión de susto y asombro vio a  Efrén, muy cerca de ella, y aluzando su cara le vio que tenía su mirada perdida aun, así como al bajar la luz vio  el cuchillo que ella había encontrado lo tenía en la mano…
él,  la veía fijamente y ella sin reaccionar, solo dio un grito ahogado cuando Efrén se le acerco como para abrazarle pero le dio una cuchillada ascendente en el tórax, el cuchillo entrando así en el cuerpo de Eloísa, partió su corazón, escuchándose una risa tétrica por toda casa, al mismo tiempo que se escuchó el grito ahogado de Eloísa
Una sombra pequeña que  corría por el pasillo se detuvo en la esquina viendo la escena y escuchándose una risa infantil


Mientras la sombra se asomaba por la orilla de la esquina, de lo más obscuro del pasillo entre las risas y sonidos varios se comenzó a escuchar el golpe de pasos, de alguien caminando ante la tenue luz exterior, y el reflejo de las lámparas tiradas en el piso, apareció un ser tosco, famélico, el cual riendo al andar con paso cansino ligeramente encorvado, al ver a Efrén, que habiendo despertado del trance en que estaba, y  se encontraba de rodillas con el cuerpo de Eloísa en los brazos… este ser avanzo y se planto ante él, y acariciando la cabeza de Efrén mientras pasaba los dedos por el, con la punta de los dedos que terminaban como garras pero casi rectos y de color negro, como si estuvieran en necrosis y levantando con su dedo en la barbilla la cabeza de Efrén, haciéndolo que se pusiera en pie, dejando el cuerpo de Eloísa en el piso, y  al verlo, vio ante si un ser de piel como si fuese papel, en un color gris verdoso, sus ojos de color amarillo fuego, con el pelo largo mas allá de los hombros y escaso; en la frente se le notaban un par de muñones a forma de cuernos, los dientes a forma de colmillos, sobresaliendo los colmillos de la mandíbula, viendo a Efrén, y emitiendo un gruñido, seguido de su voz que parecía estar en la cabeza de Efrén, le dijo:
-Mi nombre es Lucífugo, líder de los demonios del segundo infierno.
-Por este sacrificio, -(mientras apuntaba el cuerpo de Eloísa)- te concederé lo que desees.
-Pero llevara un costo; viendo Efrén la escena a sus pies: el cuerpo de su hermana en el piso, así como la daga a un lado y viendo sus manos con sangre, no soportando comenzando a salirle las lagrimas de los ojos por haber matado a su hermana, mientras sucedía esto; un muñeco grande de payaso comenzó a reír, sentándose y extendiendo las manos a Efrén, quien confundido por no alcanzar a comprender lo que estaba sucediendo y no entendiendo lo que el demonio le estaba ofreciendo, se mostro mas asustado por lo que estaba sucediendo mientras le daba vueltas muy rápido en su cabeza que el había matado a su hermana, se hizo hacia atrás, hasta quedar en la esquina de la habitación, llorando y viendo a Lucífugo, le comenzó a decir en voz apagada entre sollozos: “no quiero nada… sólo quiero que esto se termine… Quiero irme… quiero a Eloísa viva”…

El ser avanzando hacia él, (viéndolo fijamente que parecía que lo atravesaba con la mirada de fuego que tenia), le responde mientras señala el cuerpo de ella.
-su alma es mía… porque tú me la has entregado en el sacrificio de sangre durante el ritual… solicites o no lo que dentro de ti deseas; ella ha sido sacrificada por ti, para que yo venga… “CON LA SANGRE DE  INOCENTES, SACIARAS LA SED, CON EL ALMA; EL HAMBRE DE DIOSES Y DEMONIOS”… No tengo porque devolver la vida y menos su alma…

“Por favor… te lo suplico, déjala vivir”!!, dijo mientras tenía su cabeza entre sus manos, estando  de rodillas en el rincón de la chimenea

El demonio Lucífugo, mientras movía sus miembros algo raro, así como se movía de una manera extraña, quedo casi frente a Efrén y dijo: -está bien, su alma será suya, solo si tú… me entregas la tuya a cambio, sin mayor deseo… pero conozco a los monos; se que pedirás un deseo; así que no me hagas esperar y solicita lo que quieres, no hay cosa que no te pueda dar… tu tiempo se termina y con o sin petición yo gano, tengo un alma, -(y señalando el cuerpo de Eloisa) dijo: “la de ella”.
En ese momento se comenzaron a escuchar a la vez las muñecas que hablaban como se activan los mecanismos de grabación diciendo “mama”, otras llorando y otras riendo, viendo como se encendían los ojos de algunos de los muñecos.

Efrén sintió que se volvería loco mientras el ser andaba por la estancia riendo y repitiendo que pidiera su deseo… una muñeca se levantaba y caminaba hacia él, quien desesperado por la cercanía del ser, y con su corazón a punto de estallar por el miedo, grito: “Esta bien… deja que ella viva… te daré mi alma, pero quiero saber que ella estará bien siempre, quiero ver que ella sea feliz”

Lucífugo, deteniéndose, y volviéndose hacia Efrén, en un parpadeo quedo a unos centímetros de la cara de el, viéndole a los ojos fijamente y riendo de una manera burlona primero suavemente y aumentando la intensidad de esta, le dijo: “Concedido, tendrás  solo cinco años antes que me lleve tu alma conmigo y me alimente de ella”,  mientras con su uña, le marco la cara terminando su frase: “y vendré por ti para tomar lo que por derecho ya es mío… tu alma”.
Eloísa dando una aspiración enorme de aire por la boca contorsiono su cuerpo sentándose y comenzó a tocarse, Efrén, se le abalanzo yendo de rodillas hasta ella y abrazándole comenzó a pedirle perdón por lo sucedido, mientras el ser, Lucifugo se fue desapareciendo en las sombras de la casa dejando de sonar los muñecos y volviendo la casa a ser un lugar obscuro y tétrico, ellos levantándose y olvidando las lámparas y las demás cosas solo pensaron en salir de ahí, por lo que de prisa se fueron a su casa, tratando de olvidar lo que esa noche les paso en la casa de los muñecos…

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Eloísa llego a la casa de sus padres en la 27 de Septiembre, y viendo en la casa de los muñecos que había varias patrullas así como una ambulancia y todos los vecinos que estaban de mirones mientras sacaban un cuerpo de la casa, uno de los vecinos le dijo que era Efrén, porque lo vio entrar y llamo a la patrulla pero cuando llegaron los policías el ya estaba muerto, y encontraron una nota que el oficial al saber que ella era su hermana se la presento a la vez que le pedía que identificara el cuerpo de quien se había cortado las venas en un ritual, la carta que dejo dice:

“Querida hermana:

Hoy se cumplen cinco años de lo que nos paso en esta casa, todos los días vivo pensando que si no hubiéramos entrado, todo sería diferente, pero al final cada ser debe cargar con sus propios errores, hoy me redimo ante ti y ante dios porque es tiempo de pagar la deuda de tu vida, con la mía propia. Gracias por tu amor y por ser feliz por ambos, pero debo cumplir, por eso hoy vengo aquí a terminar mi trato y saldar mi deuda, me da gusto haber visto que en realidad eres feliz, di a mis padres que los amo y que me perdonen, los amo a todos… adiós.”
Efrén.
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Efrén fue encontrado en el pentagrama con las venas cortadas, y con las cosas en forma de ritual, así que se le llamo: “el suicida del ritual satánico”.

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La Habitacion de la Muerte (Editado)

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Me encuentro fuera, en la puerta del hospital, cenando algo (ya que tenía casi todo el  día sin comer), cuando suena mi teléfono, al atender la llamada sin ver quien me marco, dejando todo y arrojando un billete a la persona que me atendía, salgo corriendo… siento que me falta la respiración, pero tengo que seguir corriendo!!… no puedo detenerme ahora!!… tengo que llegar!!…-
-eso es lo que iba pensando al correr por las escaleras del hospital…
Maldita la hora que se descompuso el ascensor! (pensé)… al llegar al segundo piso y estar llegando a la habitación… la ultima del corredor, la única que sobre la cama tenía una cruz…pensando: -porque esta habitación.
Las luces de pronto se apagaron por cosa de un segundo… entro en la habitación cuando veo que los médicos están cubriendo el cuerpo.

-No sé, (mire mi reloj siendo las 11:55pm mientras pensaba), yo sabía que esto iba a pasar.

-Lo sabía… por la historia que me contaron;  pero es justo decir que esto que cuento no es por esta perdida.  Es por la “HABITACION DE LA MUERTE”.

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       Las enfermeras así le llaman pero dejen que les cuente:  Ayer, trajimos a mi padre a este hospital por una cirugía menor que no requería más de dos días de hospitalización, pero como el hospital se encontraba totalmente lleno, lo pusieron en ese cuarto.

También fue ayer que escuche por primera vez el nombre de la habitación lo que me causo gracia y curiosidad a la vez, no ‘somos una familia religiosa, más bien atea, pero a pesar de no nos molesto el crucifijo encima de la cama, pero si llamo mi atención algo, y es que al ir por el pasillo no vi otro en ninguna otra cama o cuarto.

Entonces, esa noche  después de su operación, el se puso grave de la nada,  después de la crisis que sufrió, ya estando tranquilos, me puse a platicar con la enfermera de turno, le pregunte -porque el llaman a la habitación así-… y mirándome a los ojos, pregunto, – eres creyente?-
contestando -no-,
-no debería, (me comenzó a decir) no es ético de mi parte pero, te contare la historia de ese cuarto y el por qué esa cruz-.

Nos sentamos en la pequeña sala de espera y nos pusimos a platicar, en la sala estaban dos personas más pero por la hora (eran poco mas de las 10:30pm) se encontraban dormidas… así que comenzó a contarme la historia.
-Yo tengo ocho años trabajando aquí y siempre he tenido este turno… esto que te contare paso hace  siete años aproximadamente, y lo recuerdo como si hubiera sido ayer, tomando aire, comenzó a platicar la historia…
-En ese tiempo, llego una mujer que era de las afueras de la ciudad, ella venia desalineada y al verla pensarías que era una bruja…-

Cerrando los ojos y pasando saliva, al  recordar me contó que ella fue testigo de cosas que aun siendo atea, la hicieron volverse a la religión.

En mi trabajo, con el tiempo, aunque tiendes a acostumbrarse a muchas cosas hay otras que no; pero deja te sigo contando, esa mujer fue hospitalizada y operada de un tumor en el estomago, algo  delicado y que requería unos días de hospitalización…
Los días que duro hospitalizada se lo pasaba insultando a todos y en las noches hablaba sola como si hubiese alguien con ella en la habitación… fueron cinco días los que estuvo hospitalizada, el día que murió, te contaré que en ese día, en esa habitación, (mientras señalaba la habitación donde estaba mi padre) pasaron varias cosas que son difíciles de explicar; Sobre todo para mí porque  las viví directamente… para comenzar, murió a las 12 en punto, ella murió dando un grito espeluznante, que se escucho por todo el piso, otros cuentan que por todo el hospital,-

Haciendo una mueca a forma de risa le pregunte: – que piensas tu que paso?…
Ella con miedo en la vista, y encogiendo los hombros me dijo: -que se apagaron las luces del piso, hasta las de emergencia, pero los equipos médicos siguieron operando, y de la puerta que está en frente del cuarto,  que da a la salida de emergencia; vimos  que salió una especie de demonio o no sé qué cosa era y entrando en la habitación, según lo recuerdo,  la saco arrastrando del cabello por la misma puerta emitiendo un gruñido que de escucharlo te hela la sangre.-
Riendo le dije – por favor, son solo cuentos para asustar niños-
volteando a verme a los ojos y contestando rápido, -no. Yo he visto esa sombra… y también la he escuchado, después de que pasó eso, toda persona que llega a quedar en esa cama no sale viva de esa cama…-
Y bajando la mirada  me dijo: – lo siento no debí haberlo dicho, pero en los años que llevo aquí he visto morir mucha gente en esa, “la habitación de la muerte…” –
Sonriendo le dije: – tranquila, no somos religiosos y no creemos en esas cosas, no nos asustan esos cuentos de niños-
Mirándome a los ojos me dijo: – hace una semana tuvimos todas las camas llenas y acomodamos a un joven ahí que habían atropellado, sus lesiones eran las comunes en su caso, tenia raspones y venia con una pierna lastimada, nada que pusiera en riesgo su vida; solo una noche, en observación y saldría por la mañana… pero en la noche se apagaron las luces y la puerta se abrió, viendo que salía de la habitación un bulto negro y arrastrando una persona jalándola de un brazo; tratamos de alcanzarle pero al llegar a la puerta no había nada… entramos a la habitación y el joven estaba muerto…-
siempre pasa cuando mueren de noche, siempre a las doce, no sucede cuando es de día… de día solo se apagan las luces unos momentos y en ocasiones recorre un viento frío el pasillo pero nada más, pero cuando ocurre de noche es distinto, no nos da tiempo de hacer nada para ayudar al paciente, solo tienen una especie de ataque cardíaco y segundos después pasa lo que te acabo de contar, esa es la razón por la que solo acomodamos a pacientes ahí cuando en serio no existe otro lugar para hacerlo, o que son terminales completamente… de lo contrario siempre está sola esa habitación…-

-o-

       Con mi madre a un lado, fuera de la habitación mientras tapaban e cuerpo de mi padre, volví a ver mi reloj el cual marcaba las 11:56 pm, por lo que un poco más tranquilo por la hora, abro la puerta, entramos en la habitación cuando el médico está cubriendo el cuerpo, no sé. Yo sabía que esto iba a pasar, lo sabia…

Acudo con mi madre, abrazándola y sacándola de la habitación, avanzamos por el pasillo hasta la pequeña sala de espera donde está la estación de servicio de las enfermeras, por alguna extraña razón volteo al reloj que está en la estación y veo que marca las 12:03 am. Pensando en mi reloj lo volví a mirar viendo que marcaba las 11:58 pm, saco rápido mi teléfono y checo la hora, que también marca las 12:03 am… siento un frío helado recorrer mi columna y volviendo mi cuerpo; veo el fondo del pasillo hacia la habitación… que se apagan las luces de nuevo, y sale una sombra, o un demonio amorfo de la puerta de emergencia, e ingresa a la habitación… suelto el teléfono y a mi madre, corriendo hacia allá mientras pienso, – NO… A EL NO…-

 

Abriendo la puerta de la habitación viéndolo que está tomando el alma de mi padre, y sin saber porque, trato de empujarlo. Este ser volteando a verme y viendo esos ojos como las brazas encendidas y ese rostro desfigurado y monstruoso de verdad.

Lo que hace que sienta por la impresión un dolor fulminante en el pecho, y viendo que me toma del cuello, mientras que con una voz que te hela la sangre me dice…
– TU TAMBIÉN TE VAS CONMIGO… NUNCA DEBISTE HABERLO HECHO-
volteando, veo a mi padre despierto y con rostro desencajado por lo que pasa… a la vez que veo la habitación donde está el cuerpo de mi padre en la cama y el mío en el suelo, sufrí un ataque cardiaco fulminante, nos lleva a los dos… mientras todo se vuelve cada vez más obscuro… negro…

-o-

El timbre del teléfono me despierta, viendo a mi alrededor; veo que estoy en la sala de espera del hospital,  mirando mi reloj, el teléfono sigue sonando, volteo a ver el reloj que esta sobre la estación de enfermeras, cinco adelante de mi reloj, veo el celular, llamada perdida, en eso veo que traen a mi padre en camilla acaba de salir de la cirugía, todo bien!,

       Cuando veo que nos llevan a la habitación del fondo, junto a la puerta de emergencia, pero no veo ninguna cruz; llamo al Dr. y le digo; quiero otra habitación… no quiero que este en esta habitación… el médico me indica que pase a la estación para decirlo, al acudir la enfermera que me atiende, veo que es la misma de mi sueño, extrañado un poco, le exprese mi solicitud a lo que ella  sin levantar la vista  me dice con una voz gutural, la misma del demonio de mi sueño “NO QUIERES LA HABITACIÓN DE LA MUERTE ??? “…

 

LA HABITACION DE LA MUERTEby Danshaggy

Literature / Prose / Fiction / Horror / Short Stories©2014-2015 Danshaggy

 

La visitante Fantasma (Eulalia) Editado.

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El siguiente cuento, inspirado en base a hechos reales, fue creado en conjunto con © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, los textos de esta historia donde se describen los hechos son parte real así como de ficción, por esto, queda a consideración de usted, creer o no…

Tenía ya días con ciertos problemas de salud, por lo que después de consultar con el médico, éste me  envió de urgencia al hospital, a donde llegamos cerca del medio día y donde después de un chequeo minucioso, me internaron por tener problemas en un pulmón…
Quiero aclarar que no me agradan los hospitales y menos ése, ya que he escuchado de varias cosas  que suceden ahí…

Esperé unas 3 horas para pasar con un médico que me diagnosticara y me recibiera o no en el hospital.

Sí me admitió, y me pasaron a la sala de espera de urgencias, (que se encontraba demasiado llena de gente), donde tuve que esperar con otras 5 pacientes (unas llegaban otras se iban) sentadas cada una en una silla de lo más incómoda, y donde al entrar le piden a uno que se desvista,  quedando tan solo con una batita de hospital y usando una sábana como chal, porque hacía mucho frío y todas tratando de ponerle al mal tiempo buena cara, platicándonos nuestras dolencias y qué nos llevó ahí; unas horas después, cuando  vimos que íbamos a esperar mucho, empezamos también a hacer bromas y tratar de hacer más leve la espera, de las recién llegadas, unas se integraban, otras no, las más graves se iban, porque a como iban saliendo pacientes, nos iban acomodando en las camas de Urgencias, pero eso sucedió sólo 4 veces en la noche y algunas tuvimos que pasar la tarde y la noche ahí, esperando que se desocupara una cama…

En mi caso,  por el problema que llevaba me pusieron suero, pero quien me colocó el catéter me lo coloco mal así que me estaba lastimando el brazo, casi 20 horas después, (ya había pasado todo un día solo en espera), me pasaron a la sala de urgencias (junto  a otras 4  que ya estaban ahí también), pero aún sin cama, tardaron más de 24 horas en asignarme cama y tuve que esperar sentada en la consabida incómoda silla. Una vez que me asignaron cama, me cambiaron el suero vía intravenosa, que le ponen a todos los que llegan y ya me pusieron algo específico para mí y quedé en una cama en un rincón de la sala, no muy visible, por lo que el tráfico de personas en donde me encontraba, no era mucho.

Tercera noche…

Esa madrugada, estando yo entre dormida y despierta,  vi una enfermera a la que observé de reojo, facciones finas, algo más que de mediana edad, su piel me llamo la atención por lo pálido y apariencia sutil; y debo recalcar que lo que me hizo fijarme mas en ella fueron sus ojos, de un color negro intenso, debido al medicamento mi cabeza no trabajaba bien del todo pero sí recuerdo perfectamente su visita: llegó, se paró al pie  de mi cama, y viéndome fijamente,  me preguntó cómo me encontraba, luego observó los registros médicos que estaban anotados en mi carpeta, se acercó a mí y mientras me revisaba el suero con medicamento que me habían puesto en la vena y que me lastimaba mucho, sin preguntar, suavemente cambió el catéter de vena, mientras miraba a los pacientes de las otras camas y recuerdo que me dijo:

-“Estarás bien”,  “todavía no es tu turno”

Por lo que le pregunte: -“Porqué dice eso?”

Sin contestar mi pregunta, me dijo:

-“Tienes que comer”… “recuperarte”- con una voz que se me quedo grabada porque su tono era bajo, muy suave, era modulado y dulce. Entonces fue cuando la vi un poco mejor, su cabello me llamo la atención, ya que lo traía peinado en “chongo” y muy canoso, es raro ver actualmente a una mujer que tenga el cabello cano…  y su piel se veía muy suave, y se sentía también muy leve, al tocarme  sentí sus manos frías, pero lo adjudique en principio al suero que me estaban poniendo ya que lo sentía frio en las venas, cerré los ojos un par de minutos después que terminó de cambiar el catéter, y cuando los abrí ella ya no estaba ni junto a mi cama ni en la sala.

Por la mañana muy temprano, otra enfermera me pregunto que quién me cambió el catéter, ya que todos al hacer curaciones debían dejarlo registrado y había sido cambiada (¡vaya que sí!, ahora ya no me lastimaba) pero sin registro; le describí a la enfermera que me atendió en la madrugada, ya que no sabía su nombre (no se lo pedí) y ella y otra enfermera que llegó cuando la estaba describiendo, se miraron con cara de sorpresa y no dijeron nada, sólo se retiraron de inmediato, lo que me llamo la atención…

Ya  estando en cama de Urgencias, me asignaron cama en piso hasta 3 días después, en Medicina Interna. Había cinco pacientes más en el cuarto, no más de 40 como de donde venía, al menos no estaré en un lugar abarrotado, como en Urgencias.

Sexta noche…

El día ha estado muy tranquilo, he estado un poco adormecida por los medicamentos, A las 9 de la noche, en la ronda normal, con mi hijo Mario presente, los doctores me han dicho de una intervención necesaria, un procedimiento quirúrgico para mejorar mi situación, que lleva sus peligros (incluso hasta la muerte), pero tengo que dar mi autorización, y no quiero, por lo que les digo que necesito tiempo para pensarlo y hablarlo con mi hijo,  así que lo discuto un poco con él, que sí quiere que lo hagan, porque me ve muy mal y quiere que mejore, pero a mí no me convence, se despide molesto,  rezo y me dispongo a dormir.

Poco antes de las 10 de la noche, llega una asistente de enfermera a checar mis signos vitales, como cada 3 horas  pero como me ponen un medicamento para dormir un poco por mi insomnio, apenas abro los ojos, sin embargo sí la escucho decir:

-“Su catéter se está zafando otra vez –por alguna razón (dijo la enfermera que por el medicamento) el dichoso catéter no podía quedar y me  lastimaba, salvo cuando lo arreglaba la enfermera de la noche en Urgencias, pero por la mañana me lo volvían a cambiar lastimándome en el proceso y durante todo el día – que se lo arreglen en el próximo turno”.

Como a la 1 de la mañana -según mi cálculo por los rondines- me encuentro más dormida que despierta, y la veo de nuevo… la enfermera de Urgencias, a pie de mi cama, (pero viendo la cama de la izquierda de mi cama) aquí en Medicina Interna.

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Volteó a verme y vi sus ojos obscuros entre la luz tenue que había en la habitación, sus ojos brillaban de manera especial, no sé explicarlo, pero a la vez que me daba miedo, me daban también confianza, así que traté de verla bien: peinada igual, y con su traje impecable, estatura media, un poco pasada de peso pero con movimientos ágiles, parecía que se deslizara en lugar de caminar; traté de encender la lámpara de la cabecera pero tomando mi mano suavemente, me dijo -“no, por favor”… así que no la encendí, y mientras ella me revisaba el goteo del suero y mi vena, sin verme apenas me dijo que cambiaría el catéter, que me estaba lastimando, le pregunté:-“Como te llamas?”-ella manipulando las manos rápido, y volteando de reojo a verme, me dijo:-“Eulalia”- y al terminar, me dijo: -“recuerda que tienes que comer, te recuperarás ya lo verás”- mientras me decía esto vi que observaba a las pacientes de las demás camas, pero como siempre, no la vi atender a nadie más, se dio la media vuelta, yo cerré los ojos y me  quedé dormida.

En un rato más  llegó la enfermera de turno, que venía a revisar  y cambiar el catéter reportado por la anterior, al tomar mi mano me despertó, y se quedó viéndola fijamente, me revisó la muñeca, donde me lo había puesto Eulalia, y volteando al ver que estaba despierta, me preguntó que quién la había cambiado de lugar, y cuando le contesté que la enfermera Eulalia, con ojos de sorpresa dijo: “gracias” y salió rápidamente de la habitación sin más.

Sin entender, me quedé dormida hasta la mañana siguiente, por la mañana ya en el desayuno, pensé en ¿cómo sabría la enfermera de noche, que seguía yo sin comer casi nada en el día? ¿Y además, siendo ella de turno nocturno?

Mas tarde  llegó el médico y después de revisarme, me preguntó por la enfermera que me realizó la curación, por lo que le repetí lo que paso la noche anterior, viéndome fijamente, el doctor me dijo que en el hospital no había ninguna Eulalia y que tal vez una enfermera me jugó una broma… pero lo importante era que lo que había hecho ella estaba muy bien.

Cabe aclarar que cuando Eulalia me arreglaba la aguja del suero, dejaba de molestarme por un tiempo, pero siempre por la mañana llegaba la enfermera de turno, el manipular los sueros y poner los medicamentos me lo movían y lastimaban, hasta que Eulalia lo arreglaba en la madrugada.
El resto del día transcurrió con normalidad en compañía de mi hijo a quien no comenté nada sobre la enfermera, ya que teníamos otros asuntos más trascendentes que tratar, porque él ya no me quería ver tan mal como estaba y la única solución era aceptar la intervención quirúrgica, y yo no estaba de acuerdo, aunque me dijeran que tendría que quedarme en el hospital mínimo 2 meses!? Si no me la hacían.

Para ver mi estado actual y tener más datos para tomar una decisión, me tomaron cinco muestras de sangre (5 piquetes más) para análisis y varias placas de rayos X, fue lo más trascendente ese día y quedaba pendiente la decisión, que yo sospechaba que, al final, si empeoraba, ellos la tomarían y me llevarían al quirófano, aprobado por mí o no…

Séptima noche…

Me dieron mi medicamento y me quede dormida… por la madrugada entre mi sueño sentí que había alguien ahí, y abrí los ojos y era ella… Eulalia de nuevo, pero ella no llegaba a la carrera ni me curaba bruscamente, como las otras, ella sólo estaba ahí cuando abría yo los ojos y en cuanto la veía, se acercaba  a revisarme y arreglar o cambiar el catéter y darme ánimos y consejos.
Entre sueños,  le pregunté qué hacía una enfermera de Urgencias en el piso de Medicina Interna, o viceversa, y por qué me había atendido desde Urgencias, y eso era raro,  ella viéndome mientras me cambiaba de vena, me respondió con su voz suave y tenue:-“Porque estoy ayudando en todos lados del hospital, donde siento que me necesitan, es que estoy ahí, y hoy me toca aquí”- pero yo estaba muy adormilada para poder llegar  a entender lo profundo de su respuesta, así que la dejé seguir haciendo lo que hacía sin hablar y al terminar agregó mientras me acarició el hombro:
-“Recuerda que la muerte no se contagia, las enfermedades sí, tú estarás bien, aun no es tu turno.” A la vez que miraba a la paciente de la cama a mi izquierda, (note que dibujo una sonrisa muy sutil, apenas perceptible) que  había llegado en la noche, unas horas antes, pero curiosamente, a ella ni la revisó, de hecho, nunca la vi revisar a nadie más.

Por el tranquilizante que me ponían para dormir, No entendí, (pero cabe aclarar que lo que me decía se me quedaba grabado, y lo que ella hacia también),  y me dormí de nuevo.

Más tarde, mi vecina, la paciente de la izquierda empezó a toser, cada vez más fuerte (lo que me despertó) y se oía que se ahogaba, vino la enfermera de noche , llamó a un Dr., éste llamó a otro, le dieron reanimación, una enfermera se montó sobre la paciente para darle masaje al corazón, luego un médico, de pie a su lado izquierdo también le dio RCP , trajeron muchos aparatos, como los que se ven en películas o la TV,  para esto, las demás pacientes de la habitación ya habíamos despertado. Todas estábamos atentas a lo que estaba sucediendo ahí, entonces, la enfermera que operaba la máquina no encontraba algo en el carro  y volteando a verme con cara de preocupada, solo me dijo: “usted perdone” mientras tiraba de los parches de electrodos que tenía yo en el pecho y con los que me monitoreaban, ajustando todo a la paciente en crisis. Luego con el desfibrilador le dieron los choques varias veces pero no reaccionó…

Fue impresionante, sobre todo, porque después de  muchos minutos, no pudieron salvarla.  Lo que más me impactaba era que esa paciente tenía lo mismo que yo, pero acababa de ingresar unas horas antes,  en ese momento entró en mí la idea en cambiar de opinión y aceptar el procedimiento quirúrgico…

Algo me hizo voltear y a través de los cristales de la ventana al pasillo vi a Eulalia que observaba la escena atentamente, aunque inexpresiva y entonces volteo a verme directamente y  me hizo una señal con la mano, que guardara silencio.Y que yo interpreté como: “tranquila, tú estás bien”voltee a la cama con los médicos y regresé la vista a la ventana sólo un segundo después, y ya no la vi.

El resto de la madrugada y después que se llevaron el cuerpo, las demás pacientes ya no pudimos dormir, pero tampoco comentamos nada, sólo nos veíamos de cuando en cuando unas a otras y seguimos en silencio esa madrugada y mañana.  A todas nos impresionó mucho ser testigos de una muerte así, (y diré que en la situación que estábamos nos caló profundo).

Al día siguiente el médico que me informó de la intervención vino por la respuesta, le pedí que permitiera que llegara mi hijo para volver a hablarlo con él y darle mi respuesta, haciendo un gesto de aceptación, me dijo que me tomarían otra placa para ver el daño en mis pulmones y, poco después, asombrados los médicos, me informaron que el agua de mis pulmones se había reabsorbido (de un día para otro, ya que me estaban tomando placas todos los días), y que ya no necesitaban hacer el procedimiento que me habían dicho, aunque  no tenían explicación lógica a esto, pero que ahí estaban, mis pulmones limpios, ¡Ufff! Qué salvada, porque, además me habían vaticinado unos dos meses en el hospital, y quizá ese procedimiento tendrían que hacerlo de todos modos y en ambos pulmones y ahora, de un día para otro ¡ya no era necesario! Y había posibilidades de salir en  un par de días.

De todos modos me quedé el fin de semana en observación, pero además de la “normal”, parece que estaba en otra clase de observación, ya que había gente que no había visto nunca pasar por ahí, y que pasaba lentamente por el pasillo o se quedaban unos momentos por fuera de la habitación y me observaban y hacían discretas señas a mi persona mientras hablaban entre ellos.
Fue muy incómodo, ya que no entendía por qué.

En el tiempo en que estuve en el hospital, Mario (mi hijo) teniendo que efectuar tantos trámites llegó a hacer amistad con algunos empleados y enfermeras.  Uno de los empleados estaba tomando un café cuando Mario fue por unos papeles y le invitó un café y mientras se lo tomaban le dijo:

-Suerte la de tu mamá.

Volteando a verlo con extrañeza, Mario le pregunto: -¿Por qué?

-Porque cuando  Eulalia atiende a una habitación, siempre hay una muerte y una curación extraña y rápida.  A tu mamá le tocó la curación, y la cama contigua a la de ella fue la paciente que falleció, ya se sabe en todo el hospital.

Mi hijo con cara de sorpresa, ya que él todavía desconocía lo sucedido,no supo qué contestar, y preguntó-“¿Quién es Eulalia?”, “¿y de qué curación hablas?, a mi madre la operarán” con una sonrisa el empleado le dio el papel que buscaba mi hijo mientras le decía “ya no”!! -entonces le contaron lo que sucedió esa noche así como el resultado de las radiografías de ese día, y también que Eulalia  fue una enfermera que murió en servicio tratando de salvar un paciente que entró en paro cuando ella se encontraba sola en el ala de guardia, y aunque ella salvó al paciente, el esfuerzo hecho y su edad le provocaron un paro a ella, y desde entonces se aparece días antes de un fallecimiento y cuando comienza a atender una habitación, alguien se recupera ahí, (así como yo), y alguien de la misma habitación fallece… pero nunca sabemos a quién le va a tocar qué… Como siguió a tu mamá desde Urgencias y estaba grave, todos pensábamos que ella seria quien fallecería, pero se fue una paciente recién ingresada ¡cosas de Eulalia!

Quedando sin palabras, mi hijo se acabó el café y fue a contarme esta plática y a preguntarme que había pasado,  él ha sido escéptico, pero después de contarle lo que estuvo pasando en las noches anteriores, lo creyó, y creo que se ha vuelto mas creyente de estos temas, y yo, beneficiaria de la extraña curación debida a Eulalia, también he reafirmado mi fe.

Hoy,  casi repuesta y agradecida a quien quiera que haya intervenido en mi mejoría, agradezco a Eulalia su elección, no volvi a ver a Eulalia en los días siguientes a ese dia, lo que no se si agradecer o estar triste por no darle las gracias por su intervención.

Décimo primer día

Acabo de salir del hospital y son pasadas las seis de la tarde, voy despacio tomada del brazo de mi hijo Mario, y algo en el ambiente me hace voltear al hospital, específicamente a la puerta por donde acabamos de salir, y casi me caigo, porque en la puerta, frente a nosotros veo a Eulalia moviendo su mano en señal de despedida  y casi puedo jurar que a su lado está mi vecina de cama… la paciente que murió el día de los hechos, Eulalia con una sonrisa y ella con cara de sufrimiento, tomadas de la mano… al recomponerme, le digo a mi hijo y volvemos a voltear pero ya no están… nos vamos de ahí,  yo rezando por no regresar… JAMÁS.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, ©Daniel Alvarez Benitez
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