La visitante Fantasma (Eulalia) Editado.

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El siguiente cuento, inspirado en base a hechos reales, fue creado en conjunto con © Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, los textos de esta historia donde se describen los hechos son parte real así como de ficción, por esto, queda a consideración de usted, creer o no…

Tenía ya días con ciertos problemas de salud, por lo que después de consultar con el médico, éste me  envió de urgencia al hospital, a donde llegamos cerca del medio día y donde después de un chequeo minucioso, me internaron por tener problemas en un pulmón…
Quiero aclarar que no me agradan los hospitales y menos ése, ya que he escuchado de varias cosas  que suceden ahí…

Esperé unas 3 horas para pasar con un médico que me diagnosticara y me recibiera o no en el hospital.

Sí me admitió, y me pasaron a la sala de espera de urgencias, (que se encontraba demasiado llena de gente), donde tuve que esperar con otras 5 pacientes (unas llegaban otras se iban) sentadas cada una en una silla de lo más incómoda, y donde al entrar le piden a uno que se desvista,  quedando tan solo con una batita de hospital y usando una sábana como chal, porque hacía mucho frío y todas tratando de ponerle al mal tiempo buena cara, platicándonos nuestras dolencias y qué nos llevó ahí; unas horas después, cuando  vimos que íbamos a esperar mucho, empezamos también a hacer bromas y tratar de hacer más leve la espera, de las recién llegadas, unas se integraban, otras no, las más graves se iban, porque a como iban saliendo pacientes, nos iban acomodando en las camas de Urgencias, pero eso sucedió sólo 4 veces en la noche y algunas tuvimos que pasar la tarde y la noche ahí, esperando que se desocupara una cama…

En mi caso,  por el problema que llevaba me pusieron suero, pero quien me colocó el catéter me lo coloco mal así que me estaba lastimando el brazo, casi 20 horas después, (ya había pasado todo un día solo en espera), me pasaron a la sala de urgencias (junto  a otras 4  que ya estaban ahí también), pero aún sin cama, tardaron más de 24 horas en asignarme cama y tuve que esperar sentada en la consabida incómoda silla. Una vez que me asignaron cama, me cambiaron el suero vía intravenosa, que le ponen a todos los que llegan y ya me pusieron algo específico para mí y quedé en una cama en un rincón de la sala, no muy visible, por lo que el tráfico de personas en donde me encontraba, no era mucho.

Tercera noche…

Esa madrugada, estando yo entre dormida y despierta,  vi una enfermera a la que observé de reojo, facciones finas, algo más que de mediana edad, su piel me llamo la atención por lo pálido y apariencia sutil; y debo recalcar que lo que me hizo fijarme mas en ella fueron sus ojos, de un color negro intenso, debido al medicamento mi cabeza no trabajaba bien del todo pero sí recuerdo perfectamente su visita: llegó, se paró al pie  de mi cama, y viéndome fijamente,  me preguntó cómo me encontraba, luego observó los registros médicos que estaban anotados en mi carpeta, se acercó a mí y mientras me revisaba el suero con medicamento que me habían puesto en la vena y que me lastimaba mucho, sin preguntar, suavemente cambió el catéter de vena, mientras miraba a los pacientes de las otras camas y recuerdo que me dijo:

-“Estarás bien”,  “todavía no es tu turno”

Por lo que le pregunte: -“Porqué dice eso?”

Sin contestar mi pregunta, me dijo:

-“Tienes que comer”… “recuperarte”- con una voz que se me quedo grabada porque su tono era bajo, muy suave, era modulado y dulce. Entonces fue cuando la vi un poco mejor, su cabello me llamo la atención, ya que lo traía peinado en “chongo” y muy canoso, es raro ver actualmente a una mujer que tenga el cabello cano…  y su piel se veía muy suave, y se sentía también muy leve, al tocarme  sentí sus manos frías, pero lo adjudique en principio al suero que me estaban poniendo ya que lo sentía frio en las venas, cerré los ojos un par de minutos después que terminó de cambiar el catéter, y cuando los abrí ella ya no estaba ni junto a mi cama ni en la sala.

Por la mañana muy temprano, otra enfermera me pregunto que quién me cambió el catéter, ya que todos al hacer curaciones debían dejarlo registrado y había sido cambiada (¡vaya que sí!, ahora ya no me lastimaba) pero sin registro; le describí a la enfermera que me atendió en la madrugada, ya que no sabía su nombre (no se lo pedí) y ella y otra enfermera que llegó cuando la estaba describiendo, se miraron con cara de sorpresa y no dijeron nada, sólo se retiraron de inmediato, lo que me llamo la atención…

Ya  estando en cama de Urgencias, me asignaron cama en piso hasta 3 días después, en Medicina Interna. Había cinco pacientes más en el cuarto, no más de 40 como de donde venía, al menos no estaré en un lugar abarrotado, como en Urgencias.

Sexta noche…

El día ha estado muy tranquilo, he estado un poco adormecida por los medicamentos, A las 9 de la noche, en la ronda normal, con mi hijo Mario presente, los doctores me han dicho de una intervención necesaria, un procedimiento quirúrgico para mejorar mi situación, que lleva sus peligros (incluso hasta la muerte), pero tengo que dar mi autorización, y no quiero, por lo que les digo que necesito tiempo para pensarlo y hablarlo con mi hijo,  así que lo discuto un poco con él, que sí quiere que lo hagan, porque me ve muy mal y quiere que mejore, pero a mí no me convence, se despide molesto,  rezo y me dispongo a dormir.

Poco antes de las 10 de la noche, llega una asistente de enfermera a checar mis signos vitales, como cada 3 horas  pero como me ponen un medicamento para dormir un poco por mi insomnio, apenas abro los ojos, sin embargo sí la escucho decir:

-“Su catéter se está zafando otra vez –por alguna razón (dijo la enfermera que por el medicamento) el dichoso catéter no podía quedar y me  lastimaba, salvo cuando lo arreglaba la enfermera de la noche en Urgencias, pero por la mañana me lo volvían a cambiar lastimándome en el proceso y durante todo el día – que se lo arreglen en el próximo turno”.

Como a la 1 de la mañana -según mi cálculo por los rondines- me encuentro más dormida que despierta, y la veo de nuevo… la enfermera de Urgencias, a pie de mi cama, (pero viendo la cama de la izquierda de mi cama) aquí en Medicina Interna.

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Volteó a verme y vi sus ojos obscuros entre la luz tenue que había en la habitación, sus ojos brillaban de manera especial, no sé explicarlo, pero a la vez que me daba miedo, me daban también confianza, así que traté de verla bien: peinada igual, y con su traje impecable, estatura media, un poco pasada de peso pero con movimientos ágiles, parecía que se deslizara en lugar de caminar; traté de encender la lámpara de la cabecera pero tomando mi mano suavemente, me dijo -“no, por favor”… así que no la encendí, y mientras ella me revisaba el goteo del suero y mi vena, sin verme apenas me dijo que cambiaría el catéter, que me estaba lastimando, le pregunté:-“Como te llamas?”-ella manipulando las manos rápido, y volteando de reojo a verme, me dijo:-“Eulalia”- y al terminar, me dijo: -“recuerda que tienes que comer, te recuperarás ya lo verás”- mientras me decía esto vi que observaba a las pacientes de las demás camas, pero como siempre, no la vi atender a nadie más, se dio la media vuelta, yo cerré los ojos y me  quedé dormida.

En un rato más  llegó la enfermera de turno, que venía a revisar  y cambiar el catéter reportado por la anterior, al tomar mi mano me despertó, y se quedó viéndola fijamente, me revisó la muñeca, donde me lo había puesto Eulalia, y volteando al ver que estaba despierta, me preguntó que quién la había cambiado de lugar, y cuando le contesté que la enfermera Eulalia, con ojos de sorpresa dijo: “gracias” y salió rápidamente de la habitación sin más.

Sin entender, me quedé dormida hasta la mañana siguiente, por la mañana ya en el desayuno, pensé en ¿cómo sabría la enfermera de noche, que seguía yo sin comer casi nada en el día? ¿Y además, siendo ella de turno nocturno?

Mas tarde  llegó el médico y después de revisarme, me preguntó por la enfermera que me realizó la curación, por lo que le repetí lo que paso la noche anterior, viéndome fijamente, el doctor me dijo que en el hospital no había ninguna Eulalia y que tal vez una enfermera me jugó una broma… pero lo importante era que lo que había hecho ella estaba muy bien.

Cabe aclarar que cuando Eulalia me arreglaba la aguja del suero, dejaba de molestarme por un tiempo, pero siempre por la mañana llegaba la enfermera de turno, el manipular los sueros y poner los medicamentos me lo movían y lastimaban, hasta que Eulalia lo arreglaba en la madrugada.
El resto del día transcurrió con normalidad en compañía de mi hijo a quien no comenté nada sobre la enfermera, ya que teníamos otros asuntos más trascendentes que tratar, porque él ya no me quería ver tan mal como estaba y la única solución era aceptar la intervención quirúrgica, y yo no estaba de acuerdo, aunque me dijeran que tendría que quedarme en el hospital mínimo 2 meses!? Si no me la hacían.

Para ver mi estado actual y tener más datos para tomar una decisión, me tomaron cinco muestras de sangre (5 piquetes más) para análisis y varias placas de rayos X, fue lo más trascendente ese día y quedaba pendiente la decisión, que yo sospechaba que, al final, si empeoraba, ellos la tomarían y me llevarían al quirófano, aprobado por mí o no…

Séptima noche…

Me dieron mi medicamento y me quede dormida… por la madrugada entre mi sueño sentí que había alguien ahí, y abrí los ojos y era ella… Eulalia de nuevo, pero ella no llegaba a la carrera ni me curaba bruscamente, como las otras, ella sólo estaba ahí cuando abría yo los ojos y en cuanto la veía, se acercaba  a revisarme y arreglar o cambiar el catéter y darme ánimos y consejos.
Entre sueños,  le pregunté qué hacía una enfermera de Urgencias en el piso de Medicina Interna, o viceversa, y por qué me había atendido desde Urgencias, y eso era raro,  ella viéndome mientras me cambiaba de vena, me respondió con su voz suave y tenue:-“Porque estoy ayudando en todos lados del hospital, donde siento que me necesitan, es que estoy ahí, y hoy me toca aquí”- pero yo estaba muy adormilada para poder llegar  a entender lo profundo de su respuesta, así que la dejé seguir haciendo lo que hacía sin hablar y al terminar agregó mientras me acarició el hombro:
-“Recuerda que la muerte no se contagia, las enfermedades sí, tú estarás bien, aun no es tu turno.” A la vez que miraba a la paciente de la cama a mi izquierda, (note que dibujo una sonrisa muy sutil, apenas perceptible) que  había llegado en la noche, unas horas antes, pero curiosamente, a ella ni la revisó, de hecho, nunca la vi revisar a nadie más.

Por el tranquilizante que me ponían para dormir, No entendí, (pero cabe aclarar que lo que me decía se me quedaba grabado, y lo que ella hacia también),  y me dormí de nuevo.

Más tarde, mi vecina, la paciente de la izquierda empezó a toser, cada vez más fuerte (lo que me despertó) y se oía que se ahogaba, vino la enfermera de noche , llamó a un Dr., éste llamó a otro, le dieron reanimación, una enfermera se montó sobre la paciente para darle masaje al corazón, luego un médico, de pie a su lado izquierdo también le dio RCP , trajeron muchos aparatos, como los que se ven en películas o la TV,  para esto, las demás pacientes de la habitación ya habíamos despertado. Todas estábamos atentas a lo que estaba sucediendo ahí, entonces, la enfermera que operaba la máquina no encontraba algo en el carro  y volteando a verme con cara de preocupada, solo me dijo: “usted perdone” mientras tiraba de los parches de electrodos que tenía yo en el pecho y con los que me monitoreaban, ajustando todo a la paciente en crisis. Luego con el desfibrilador le dieron los choques varias veces pero no reaccionó…

Fue impresionante, sobre todo, porque después de  muchos minutos, no pudieron salvarla.  Lo que más me impactaba era que esa paciente tenía lo mismo que yo, pero acababa de ingresar unas horas antes,  en ese momento entró en mí la idea en cambiar de opinión y aceptar el procedimiento quirúrgico…

Algo me hizo voltear y a través de los cristales de la ventana al pasillo vi a Eulalia que observaba la escena atentamente, aunque inexpresiva y entonces volteo a verme directamente y  me hizo una señal con la mano, que guardara silencio.Y que yo interpreté como: “tranquila, tú estás bien”voltee a la cama con los médicos y regresé la vista a la ventana sólo un segundo después, y ya no la vi.

El resto de la madrugada y después que se llevaron el cuerpo, las demás pacientes ya no pudimos dormir, pero tampoco comentamos nada, sólo nos veíamos de cuando en cuando unas a otras y seguimos en silencio esa madrugada y mañana.  A todas nos impresionó mucho ser testigos de una muerte así, (y diré que en la situación que estábamos nos caló profundo).

Al día siguiente el médico que me informó de la intervención vino por la respuesta, le pedí que permitiera que llegara mi hijo para volver a hablarlo con él y darle mi respuesta, haciendo un gesto de aceptación, me dijo que me tomarían otra placa para ver el daño en mis pulmones y, poco después, asombrados los médicos, me informaron que el agua de mis pulmones se había reabsorbido (de un día para otro, ya que me estaban tomando placas todos los días), y que ya no necesitaban hacer el procedimiento que me habían dicho, aunque  no tenían explicación lógica a esto, pero que ahí estaban, mis pulmones limpios, ¡Ufff! Qué salvada, porque, además me habían vaticinado unos dos meses en el hospital, y quizá ese procedimiento tendrían que hacerlo de todos modos y en ambos pulmones y ahora, de un día para otro ¡ya no era necesario! Y había posibilidades de salir en  un par de días.

De todos modos me quedé el fin de semana en observación, pero además de la “normal”, parece que estaba en otra clase de observación, ya que había gente que no había visto nunca pasar por ahí, y que pasaba lentamente por el pasillo o se quedaban unos momentos por fuera de la habitación y me observaban y hacían discretas señas a mi persona mientras hablaban entre ellos.
Fue muy incómodo, ya que no entendía por qué.

En el tiempo en que estuve en el hospital, Mario (mi hijo) teniendo que efectuar tantos trámites llegó a hacer amistad con algunos empleados y enfermeras.  Uno de los empleados estaba tomando un café cuando Mario fue por unos papeles y le invitó un café y mientras se lo tomaban le dijo:

-Suerte la de tu mamá.

Volteando a verlo con extrañeza, Mario le pregunto: -¿Por qué?

-Porque cuando  Eulalia atiende a una habitación, siempre hay una muerte y una curación extraña y rápida.  A tu mamá le tocó la curación, y la cama contigua a la de ella fue la paciente que falleció, ya se sabe en todo el hospital.

Mi hijo con cara de sorpresa, ya que él todavía desconocía lo sucedido,no supo qué contestar, y preguntó-“¿Quién es Eulalia?”, “¿y de qué curación hablas?, a mi madre la operarán” con una sonrisa el empleado le dio el papel que buscaba mi hijo mientras le decía “ya no”!! -entonces le contaron lo que sucedió esa noche así como el resultado de las radiografías de ese día, y también que Eulalia  fue una enfermera que murió en servicio tratando de salvar un paciente que entró en paro cuando ella se encontraba sola en el ala de guardia, y aunque ella salvó al paciente, el esfuerzo hecho y su edad le provocaron un paro a ella, y desde entonces se aparece días antes de un fallecimiento y cuando comienza a atender una habitación, alguien se recupera ahí, (así como yo), y alguien de la misma habitación fallece… pero nunca sabemos a quién le va a tocar qué… Como siguió a tu mamá desde Urgencias y estaba grave, todos pensábamos que ella seria quien fallecería, pero se fue una paciente recién ingresada ¡cosas de Eulalia!

Quedando sin palabras, mi hijo se acabó el café y fue a contarme esta plática y a preguntarme que había pasado,  él ha sido escéptico, pero después de contarle lo que estuvo pasando en las noches anteriores, lo creyó, y creo que se ha vuelto mas creyente de estos temas, y yo, beneficiaria de la extraña curación debida a Eulalia, también he reafirmado mi fe.

Hoy,  casi repuesta y agradecida a quien quiera que haya intervenido en mi mejoría, agradezco a Eulalia su elección, no volvi a ver a Eulalia en los días siguientes a ese dia, lo que no se si agradecer o estar triste por no darle las gracias por su intervención.

Décimo primer día

Acabo de salir del hospital y son pasadas las seis de la tarde, voy despacio tomada del brazo de mi hijo Mario, y algo en el ambiente me hace voltear al hospital, específicamente a la puerta por donde acabamos de salir, y casi me caigo, porque en la puerta, frente a nosotros veo a Eulalia moviendo su mano en señal de despedida  y casi puedo jurar que a su lado está mi vecina de cama… la paciente que murió el día de los hechos, Eulalia con una sonrisa y ella con cara de sufrimiento, tomadas de la mano… al recomponerme, le digo a mi hijo y volvemos a voltear pero ya no están… nos vamos de ahí,  yo rezando por no regresar… JAMÁS.

© Silvia Eugenia Ruiz Bachiller, ©Daniel Alvarez Benitez
Serunserdeluz.wordpress.com
2012profeciasmayasfindelmundo.wordpress.com
danshaggyalv.wordpress.com
danshaggy.deviantart.com

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3 comentarios en “La visitante Fantasma (Eulalia) Editado.

  1. También me dio miedo, como La Habitación de la Muerte.
    Me gusta que dos de mis blogueros favoritos escriban juntos, es una maravillosa experiencia leerlos a ambos, así, juntos.
    A serunserdeluz no le conocía escritos sobre miedo o terror, buen resultado en conjunto contigo.

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  2. Danshaggy, lo volví a leer en tu blog y me volvió a dar escalofríos al recordar lo que hubo de verdad en el relato, ya lo había borrado de mi mente, supongo que porque fue impactante no quise conservarlo en la memoria, pero aquí está, Fue buena idea escribirlo. Gracias por convencerme y ayudarme a hacerlo en conjunto.
    Abrazos de luz ❤

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