El Puente

Estándar
En las afueras de la ciudad, en la periferia, vivía Leinad, quien era una persona algo escéptica, el decía que  no creía en cosas sobrenaturales ya que era mentira, en primero: porque nunca había visto nada en su vida, por eso siempre se reía de sus compañeros cuando contaban las historias de terror, y en segundo:  decía que todo tiene una lógica y una razón, pero que cada quien era libre de creer en lo que pensara que era real.  el trabajaba en un almacén que se encontraba ya dentro de la ciudad pero a unos kilómetros de su casa, siempre trabajaba de mañana, no le gustaba el turno de tarde, y rara vez aceptaba quedarse más tiempo; pero ese día por falta de personal y estar en inventario acepto el quedarse mas allá de las cinco, que era la hora en que el salía, ese día salió de  trabajar, después de las diez de las noche, era una noche húmeda de invierno, había amenaza de tormenta y se encontraba nublado, y con relámpagos,  había algo de llovizna, nada fuerte aun, así que subiendo a su carro y maldiciendo su suerte, se enfilo hacia su casa; salió de la carretera principal tomando el camino vecinal avanzaba en la soledad de la noche, pensando en las historias que de ese camino contaban; algunas exageradas por los accidentes que habían ocasionalmente, había varias cruces en los costados del camino, “es raro (iba pensando),  tantos accidentes ya que se encuentra bien iluminado”, casi no andaba tarde por el camino, siempre con luz de sol, pero ese dia…

Iba despacio pensando en su día y en llegar a su casa antes que comenzara la tormenta como tal,  viendo el camino, de pronto  algo llamó su atención: las luces a su paso, comenzaron a apagarse; “qué extraño!!” pensó; pero no le dio demasiada importancia, al voltear por el espejo, vio que atrás de él se volvían a encender, y  medito en lo extraño de la situación cuando de pronto su auto comenzó a fallar y se apago,  maldiciendo su suerte se orillo en el camino quedando justo en el puente que cruzaba un arroyo profundo, a medio camino de su casa.

Bajando del auto, volteo a ambos lados de la carretera, no vio otro vehiculo en el camino, vio que las luces se encontraban encendidas en el camino adelante y atrás de el, pero en el puente estaban apagadas, encogiéndose de hombros. Dijo en voz baja: “maldita suerte tenían que fundirse las luces justo donde se me descompone el carro”, saco una lámpara que traía en su guantera y se puso a revisar su auto, cuando sintió un aire frío que le envolvió y un susurro en el oído inteligible que le hizo alzar la vista mirando hacia los lados, y a ambos lados del puente hacia el río aluzando con su lámpara, en uno de los lados del puente vio la figura blanca de alguien parado en la orilla del río, le pareció extraño ya que por la inclinación del costado del río no era posible que fuera así. dejando el carro a un lado avanzo a la barandilla del puente y tratando de ver mejor se tapo la lluvia de los ojos y aluzando hacia allá, no podía distinguir bien, por lo que pensando que su mente le jugaba una mala pasada, se  abocó a seguir con el auto, estando agachado en el frente de su carro moviendo algunos cables queriendo encenderlo, cuando vuelve a escuchar ese susurro inteligible, enderezándose  aprisa y sujetando la lámpara fuerte comenzó a voltear a los lados del puente, y algo lo hizo voltear  al río de nuevo, cuando de pronto retumbando en el cielo y destellando el relámpago que cruzo el cielo iluminándolo todo por unos segundos, vio la figura que se encontraba ya más cerca de  él, dando un pequeño paso hacia atrás por la sorpresa pasando saliva y emitiendo un pequeño gemido   poniéndose nervioso por esto, se volvió a meter al carro tratando  de nuevo echar a andar el auto y mientras movía los cables en el motor, en medio de la oscuridad que lo rodeaba, ya nervioso, levanto de nuevo la vista, reconociendo la sombra blanca  como  la figura que ya identificó como una mujer, y que se encontraba en la orilla del puente, a unos 30 metros de donde él estaba,  preocupado, ya que el no creía en nada de eso, poniéndose nervioso y aumentando su desesperación por la situación, y mientras seguía moviendo el cableado de su viejo carro tratando de encenderlo, volvió a escuchar ese susurro en el viento que ahora si identifico como  una mujer que le llamaba por su nombre… “Leiinnaadd” en una suave y apenas audible  voz hueca, que se sentía fría al oído y volviéndose parte del  aire que corría, la lluvia comenzó a arreciar un poco mas escuchándose el golpeteo de las gotas de agua en el carro haciendo más tétrica la situación.
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Leinad, maldiciendo su suerte; comenzó a pensar en salir corriendo de ahí y regresar por el carro al día siguiente, pero en un último intento y después de levantar la vista por encima del cofre, vio que la mujer se encontraba ya unos metros más cerca de donde él estaba, por lo que golpeando el motor mientras pensaba “prende maldita porquería”, en ese momento se encendieron las luces del puente, a la vez que volvía a escuchar el susurro de la mujer diciendo su nombre. Pero esta vez en su oído como si le tuviera a su lado a la vez que se escuchaba e iluminaba todo el primer relámpago de la tormenta que se avecinaba ya encima del lugar, por lo que en un movimiento rápido se giro viendo que no había nadie.  ya con la luz del puente encendida, se dirigió rápido al encendido y girando la llave  el carro encendió, sonriendo y volteando a todos lados no viendo a la mujer   cerro el cofre y subió a el carro; acelero para salir del puente y sin prender las luces, enfilo rumbo a su casa mientras  volteaba al puente por el retrovisor, siguió acelerando, la lluvia arrecio en ese momento, en medio de los tronidos de la tormenta que iniciaba…
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Escucho la voz femenina llamando por su nombre: “Leinad”; en un susurro apenas audible, a la vez que sintió una mano fría que le acariciaba el cuello y el cabello,  motivo por el que volteo al espejo retrovisor, vio que ella iba en el asiento trasero, una bella mujer sentada en el asiento de atrás con una sonrisa viéndolo a los ojos por el espejo, y el desconcertado, pensando mil cosas en un segundo, no dejaba de verla en el espejo sin poner atención en el camino. En un segundo el bello rostro de la mujer de blanco se transformo en una rostro desgarrado y mostrando partes del cráneo, en alguien muerto, su ropa se desgarro todo  a la vez que ella daba un grito desgarrador que aturdió a Leinad a la vez que el, dando un grito por el miedo y la desesperación pisó el acelerador inconscientemente así como estaba moviéndose para quitarse la mano helada que sentía en la nuca no atendió la curva pronunciada ni el auto que venía de frente, chocando de frente.

Una hora después los paramédicos se encontraban tratando de rescatar a los dos pasajeros del carro que choco contra Leinad.

Él, se encontraba parado en la orilla de la carretera, viendo lo que sucedía, con su cara sangrada y los paramédicos y policías caminando a su alrededor, el con la mirada fija en su viejo carro…

donde está su cuerpo deshecho, y a un lado del carro la mujer de blanco, quien le extiende una mano llamándolo. Leinad, avanza y le toma la mano, se van rumbo al rio…

Una cruz más, está en la curva donde murió Leinad.

Dicen que se durmió al volante.

Cuentan que cuando vas por el camino en la noche, solo  y en el puente tu carro se detiene, espera que la mujer de blanco te llame por tu nombre…