El sacrificio.

Estándar

Tecpancatlzin  (Hombre de Barro), quien procedía de una línea de sacerdotes del templo de Tajin-Aktsini, ya no eran reconocido como tales desde hacía cinco generaciones, pero seguían heredando las costumbres y por ser de la línea de sacerdotes sus padres decidieron irse a otro lugar asi que desde pequeño se lo habían llevado a la costa, nació al pie del Citlaltépetl (La montaña de la estrella), y fue llevado a la Villa Rica de la Vera Cruz, se había convertido en un campesino.

Batallando desde muy joven logro juntar un dinero, trabajando duro y vendiendo unos animales que le dejaron sus padres, para poder rentar una parcela que le pertenecían a un hacendado, Don Gustavo Barca y de la Vega; mas, como se estaba acostumbrado en esos tiempos del año de nuestro señor de 1699, siempre le quitaba casi toda la cosecha, por lo que siempre estaba al día, ese año su hijo Francisco de 7 años, se había estado enfermando en varias ocasiones, hablando con Don Gustavo, para que le permitiera tener más de la cosecha, este se había negado, respondiéndole:

“eso os pasa por traer niños al mundo, ese no es mi problema  y si no me entregais lo que es, os mando echar a patadas de mis tierras, hay muchos indios que quieren esas tierras así que vos sabeis, yo no batallare y menos por alguien como vos”.

Tecpancatlzin y su familia vivían en las afueras de la Villa Rica de la Vera Cruz, eran de sangre Totonaca, creía en los curanderos que habían sanado a su familia por generaciones.

Por lo que él,  apelando a sus costumbres indígenas y tradicionales de la época, había llevado al niño en varias ocasiones con chamanes y curanderos de los alrededores los que no habían podido curarlo, solo paliar los malestares con yerbas y pociones típicas de ellos, en ese tiempo, después de varios días viendo a su hijo enfermo no se decidía a llevarle con el médico que acababa de llegar a la villa, decían que llego de España y que tenía medicinas que podrían curar a su hijo, pero no había ido con él porque sus tradiciones solo aceptaban a los curanderos de su cultura.

Esa tarde-noche, al ver que el pequeño Francisco acababa de tener una crisis; Tepa, se quedó viendo la lluvia que caía desde poco después de medio día por la ventana de su choza, preocupado por su hijo, salió al tejaban de palma de afuera de su casa y sentándose, cerro sus ojos  elevando plegarias según sus enseñanzas ancestrales hacia el gran dios Tajin-Aktsini, (de quien sus ancestros fueron sacerdotes por generaciones) para que el niño mejorara:

“Gran padre de los Huracanes y el relámpago, Tajin-Aktsini, sé que no he seguido las tradiciones completas, sé que no te he dado tributo en mucho tiempo, pero te pido por favor: cura a mi niño… permite que la luz de Raxa Caculha (El Rayo más Hermoso) quite el mal que tiene, y que se vuelva fuerte como  U K’ux Kaj (El corazón del cielo)… te ofrezco el sacrificio que me pidas cuando me lo pidas, por la salud de mi hijito.”

relampago

Estaba terminando de hacer su oración cuando un rayo  comenzó a iluminar intermitentemente, cruzando todo el cielo, desde Citlaltépetl (la montaña) hasta el mar perdiéndose en el horizonte, quedando sorprendido Tecpancatlzin, por el hecho, estremeciéndose al escuchar la atronadora voz del rayo que se escuchó por muchos segundos en intervalos donde los tronidos eran como explosiones de sonido en el cielo, creyendo escuchar una voz entre estos que le dijo: “Acepto.”

En eso su esposa Xóchitl María que se encontraba con el pequeño, le llamo asustada diciéndole:

-Tepa, vete pal pueblo pa que traigas al doctorcito, panchito se está poniendo mal otra vez…

-pero no tengo pa pagarle, el amo Don Gustavo me quito todo lo de la cosecha-

-pues ve con el doctor y habla con él, dile, pa que venga pa que cure nuestro niño, le pagamos con los animalitos que tenemos.

Tepa, pensándolo un momento, y viendo a ambos, le dijo a su mujer “tienes razón, iré pal pueblo para ver si el doctor viene ahorita pa que cure a “panchito”.

Era una noche lluviosa de Octubre. Era uno de esos días en que no se quiere salir, tecpancatlzin, viendo a su niño y a su esposa, escuchaba los truenos de los relámpagos que con mortífera luz entraban a la cabaña, tomando aire, le dijo a su mujer.

-Voy al pueblo por el doctor, espero que el gran dios Tajin-Aktsini me proteja y permita volver rápido con él.

Saliendo Tecpancatlzin, ya noche en medio de la tormenta sin una tea que le iluminara el camino (por la misma tormenta),  camino al pueblo que se encontraba a unos tres kilómetros del jacal de él.

Tapándose lo más que pudo con el impermeable de Hoja de palma trenzada y su sombrero de igual material,  se encamino en medio de la noche, apenas viendo por lo cerrado de la lluvia de  la tormenta, fue avanzando hacia el pueblo, en busca del médico.

Avanzaba con cuidado por el camino de tierra que la lluvia había vuelto un barrizal, caminaba despacio entre la lluvia y la oscuridad  que limitaban su visión.

Con su sombrero de paja, protegía su cabeza y evitaba qué el agua se le metiera en los ojos, con la luz que emitían los relámpagos podía ver por un momento el camino y darse una idea por donde andaba, se

asustaba por los tronidos que se escuchaban en el ambiente.

Tenía casi medio camino recorrido en medio de las parcelas solo la vereda despejada y las altas cañas de azúcar a ambos lados del camino volvían más obscura la noche, avanzaba con cuidado por el barro pensando en llegar al pueblo para ver al doctor, cuando un relámpago inusual, cruza el cielo iluminando por unos segundos tanto el cielo como el camino, mostrando a Tecpancatlzin donde se encontraba, creyó ver que a un lado del camino había alguien sentado en cuclillas viendo hacia el sembradío que se encontraba del otro lado del camino.

El fuerte sonido del trueno que se escuchó por el lugar lo asusto ya que parecía que el mundo se rompería por la fuerza de la naturaleza.

Dentro del sonido del aire rompiéndose ante la imponencia del relámpago, creyó escuchar una voz de alguien llamándole por la forma cariñosa que su madre y esposa le hablaban… “tepa… acércate”, por lo que se detuvo y volteando a todos lados no viendo a nadie más, solo a la persona que se encontraba a unos diez metros adelante, sentado en cuclillas en medio de la lluvia que caía,  en la orilla del camino a un lado de las cañas de azúcar.

Al acercarse mas para pasar por ahí, limitando su vista a la luz de los rayos y relámpagos de la tormenta vio que era un anciano ataviado con vestimentas de manta y  sombrero de paja, con recelo Tecpancatlzin se fue acercando poco a poco en medio del agua que caía a raudales porque la lluvia se había vuelto más fuerte, escurriendo por su impermeable y su sombrero, caminando despacio tratando de pasar inadvertido, creyendo que era algún demonio de los campos, o un alushe de la selva que le rodeaba y que desde niño le habían comentado para hacerle sentir miedo; lo trato de pasar sin mediarle palabra solo viéndole a la luz de los relámpagos que parecían durar más tiempo permitiendo a Tecpancatlzin verlo con más detalle, como si en ese momento el tiempo a su alrededor se volviera un poco más lento, solo por unos segundos, viendo su cabello cano, y adivinando su baja estatura, y una barba no muy poblada pero larga y cana, de pronto ante el trueno del relámpago que acababa de iluminar todo el campo, escucho mientras el anciano levanto la cabeza hacia el.

“A dónde vas, Tepa? Ya no crees en las raíces de tu pueblo?, ya no crees en mi?…  que te tienes que rendir a lo que ellos han traído??” (Mientras señalaba hacia la villa).

Tepa, sintiéndose helado por lo que le decía el anciano dijo: ¿Qui-Quien eres tú?

“Yo soy tu dios, el dios de tus antepasados, el gran dios de la lluvia y el relámpago… YO SOY  TAJIN-AKTSINI, a quien te has encomendado al salir de tu casa”

Tepa, al ver que los ojos del anciano tomaban un brillo verde esmeralda, al levantarse vio que era alguien muy pequeño, de apenas un poco más de un metro.

Tepa, creyendo que era una alucinación o un alushe, se burló del anciano –“alguien tan pequeño no puede ser el gran dios Tajin-Aktsini.

Por lo que el anciano enderezándose, dijo a tepa: “incrédulo mono” y tomando una estatura descomunal, de más de dos metros, quedando  Tepa pequeño ante el dios.

Tajin-Aktsini, viéndole y  mientras el anciano levanta los brazos,  a la vez que varios relámpagos cruzan el firmamento y su potente y eléctrica voz hacen que el entorno se sienta cargado; el siente  como  las ondas de sonido lo presionan al golpear su ser sintiéndose insignificante  ante el dios y la propia naturaleza; el tronido de la voz de estos ensordecían a Tecpancatlzin, quien tirándose de rodillas ante el dios dijo:

“mi dios… mi creador… perdona mi falta, voy con ellos porque tus sacerdotes no han podido curar a mi hijo, dicen que tu no quieres que se cure, pero yo lo quiero conmigo; no me lo quites mi dios”.

Tajin-Aktsini, volviendo a una estatura mas normal y tomando del impermeable a Tepa, le hizo levantarse.

“Dime, es lo que deseas? ya que he escuchado tu petición y promesa, asi que dime si es lo que quieres y te lo concederé, pero también tendrás que hacer un pago cuando te lo pida…” “tendrás que hacer un sacrificio por lo que recibas, estás dispuesto a todo por la salud de tu hijo?”.

Sin pensarlo respondió: “Si!… si mi dios. Estoy dispuesto a dar mi vida por el… lo que me pidas para que el este sano siempre, porque este a mi lado hasta mi muerte…”

El dios Tajin-Aktsini otra vez volviéndose el anciano que vio al inicio, de entre sus ropas saco un bulto entregándolo a Tepa quien al momento de tomarlo  se agacho temeroso porque una serie de relámpagos comenzaron a sonar en el cielo a la vez que se veía como se iluminaba todo el campo donde se encontraban, tomando la bolsa de la mano de Tajin-Aktsini.

Mientras el dios le decía como le diera al niño lo que le estaba entregando, Tepa sintió un  escalofrió porque el dios levantando el brazo al cielo la lluvia ceso de repente, escuchando que le decía el dios.

-Al tomar esto, aceptas el trato que te ofrezco, y tendrás que pagarme con lo que te pida cuando sea el momento; así que. Hombre de Barro; tómalo y regresa con tu hijo, prepara  un té y dáselo antes que la tormenta termine.

Cayo  un relámpago a unos metros de donde ellos estaban, generando un sonido ensordecedor, y una luz que hizo que tepa cerrara los ojos un momento, abriéndolos de nuevo vio que el anciano ya no estaba ahí, y que la lluvia volvía a caer a raudales, él tenía en su mano la bolsa de piel que le había entregado el dios, sin pensarlo regreso lo mas rapido que podia a su choza para hacer lo que el dios le había indicado.

Llegando dijo a su mujer que pusiera agua en la olla para que le prepararan la bebida a su hijo, y mientras le diría que es lo que paso, así que ella tomando agua en el guaje, puso la olla de barro en la lumbrera que tenían, echando el agua y dejando que hirviera para echar las hierbas que traía Tepa en la bolsa de piel, explicándole a ella lo que el dios le dijo.

Ella poniendo cara de incrédula le pregunto si estaba seguro que hubiera sido así o solo lo imagino, a lo que el viéndole con cara seria le dijo que sabía que el con las cosas de los dioses no jugaba…

Preparando un pequeño altar con los incensarios , colocando el copal que venía en la bolsa, hizo la ceremonia como el dios le indico, después de dar la poción al niño poco a poco, se quedaron dormidos sentados al lado del pequeño, acomodados a un costado del petate donde dormía el, así amaneció.

Por la mañana fueron despertados por el niño quien sonriendo y completamente sano, les dijo que salieran porque estaba haciendo mucho sol y tenía hambre; así que quería si podía Tepa llevarlo a cazar para comer un conejo o un pato.

Tepa, sorprendido, poniéndose de rodillas elevo los brazos al cielo y dijo: “Gracias mi gran dios Tajin-Aktsini, por devolverme a mi niño, estoy para lo que me pidas mi dios”.

las semanas pasaron y con ellas la cosecha, Tepa se dio cuenta que su siembra le dio mucho más de lo que siempre daba, y aun así, Don Gustavo Barca y de la Vega, le quito casi todo lo que cosecho, por lo que molesto dijo para sí:

“espero que te mueras don Gustavo, me has dejado sin nada para mi familia.”

Pero cuando Tepa estaba con su hijo y esposa haciendo el corte de la caña que les quedo de la cosecha, para llevarla a vender al mercado; se dio cuenta que salió más del doble de lo que esperaba lo que le daba un margen más grande de ganancia, agradeciendo una vez más al dios por ello, pensó en hacer un sacrificio de caña para su dios Tajin-Aktsini, así como ofrecerle un sacrificio de sangre con un pequeño cabrito que tenía para ello.

Escogió el dia para hacer el sacrificio y decidió hacerlo solo en medio del campo que sembraba, acomodando todo para ello así como llevando el pequeño cabrito al lugar, cuando tenía todo listo y estaba por hacer el sacrificio según sus costumbres antiguas, armando un altar con la caña de azúcar, haciendo oración en totonaco y procediendo a enterrar el  cuchillo de obsidiana (guardado por sus ancestros desde hacía demasiadas generaciones) en el animal, escucho una voz que le dijo: “Detente… no quiero ni el sacrificio de azúcar ni la sangre del cabro”.

Volteando a donde venía la voz, quedando sorprendido porque se encontraba el anciano que le había dado la bolsa con la que curo a Francisco, colocándose de rodillas ante el dios y pegando la frente a la tierra a los pies de él, dijo:

-mi dios… mi creador y salvador, Gran dios Tajin-Aktsini, soy tu más fiel siervo y esto lo hago para agradecerte lo que has hecho por mi hijo y mi cosecha-

-levántate, no quiero ese sacrificio, es la temporada que mi corazón es fuerte, y deja te digo algo…

Decía esto mientras se acomodaba un lado de Tecpancatlzin, y continuo hablando mientras tomaba el bule en el que Tepa llevaba agua-miel para él, y daba un gran trago, continuando…

-pequeño mono, vienes de un linaje de sacerdotes de mi templo, en el Citlaltepetl; sabes lo que tienes que hacer porque lo traes en la sangre  y las oraciones las conoces, porque te las enseñaron tus antiguos.

-sabes tú, porque los dioses pedimos en  sacrificio la sangre de un hombre y que el corazón de este sacrificio sea entregado al fuego?

-no, mi dios; solo sé que era la forma en que se hacía por mis antiguos…-

-como dios, no poseo sangre en mi cuerpo (mientras hacía un corte en su brazo, viendo Tepa que solo salía agua de la herida)… para poder ser fuerte y estar aquí, tengo que recibir un sacrificio de sangre de parte de ustedes donde el sacrificado  se vuelven uno conmigo en el espacio y el tiempo, y esa sangre me da la energía para sostener este cuerpo ya decrepito y débil, para estar entre ustedes, en ocasiones me puedo dar el lujo de escoger a quien quiero de sacrificio; como esta vez.

– te pedí que curaras a mi panchito y lo cumpliste.

-y tú me prometiste un sacrificio de lo que yo quisiera; casi es tiempo de pagar.

Tepa, quedándose pensando un momento vio al dios.

-mi dios, soy tu siervo  y cumpliré mi palabra como te dije, dime que quieres y te lo entregare en esta tierra, porque así quede contigo, me has bendecido con la gracia de los dioses de mis ancestros.

Sonriendo mientras  los ojos de Tajin-Aktsini se tornaban brillosos y de color verde esmeralda, le dijo: ven, sígueme; quiero enseñarte un lugar que no está lejos-

Caminaron por  cerca de una hora, entre la selva, hasta que llegaron a un pequeño templo oculto por el tiempo y la propia selva, ahí Tajin-Aktsini, transformándose en su forma de dios, alto, mucho más alto que Tepa, quedando el a la altura de la boca del estómago ante el dios. Quien tenía un solo ojo en medio de la cara, colmillos en la boca que salían de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, el color de su piel se volvió de un azul-verdoso y esta se volvió escamosa como si fuera de serpiente, con sus cabellos desordenados y una sola pierna, un tocado en la cabeza de plumas de quetzal y relámpagos que brillaban y se movían alrededor de su cabeza, sus ojos de un verde esmeralda, y hablando que sin mover los labios Tepa le escuchaba en su cabeza.

-has prometido un sacrificio y es tiempo de que ese sacrificio lo realices aquí, en este altar que me dará la fuerza que necesito.

altar de sacrificio 2

Tepa, sin terminar de salir de su asombro, con la rodilla clavada en la tierra, le dijo:

-Si mi dios dime a quien quieres de sacrificio, y lo traeré aquí para sacrificarlo para ti…

-ponte de pie, Hombre de Barro; como mi sacerdote, necesitas limpiar este altar y arreglar las cosas para que esté listo en la próxima luna llena, te diré mas adelante a quien deseo en sacrificio.

Procediendo a hacer caso a lo que su dios Tajin-Aktsini le mando, se puso en los días siguientes a limpiar el lugar del altar de sacrificios, para tenerlo listo para la luna llena que sería en unos días.

El día de luna llena escogido por el dios fue el día de nuestro señor de 20 de Marzo de 1700.

Por la tarde noche, que se encontraba de camino a la casa del hacendado, don Gustavo, para ver detalles de las tierras, de camino se encontró al anciano sentado a un lado del camino, por lo que poniendo una rodilla al suelo y quitándose el sombrero dijo:

-mi dios, mi creador, ya has visto que todo lo tengo listo para cuando quieras que te de la sangre de quien quieras.

-lo se Tepa, ha llegado el momento de pagar tu deuda conmigo y quiero que tomes este costal con las cosas que ocuparas y comiences a preparar todo para el sacrificio, ya que me siento débil, necesito la sangre y el corazón, la carne para que me cubra y la vitalidad de alguien para poder seguir aquí, y recuerda que si no cumples me llevare a tu hijo conmigo.

-dime mi dios a quien has escogido, para que se una a ti en la eternidad.

-aun no es el momento de que le conozcas, te lo diré en su momento, lo sabrás pronto así que regresa a tu casa y prepárate para hacer las cosas como te indique.

Así haciéndolo Tepa, se regresó a su choza, dejando a Don Gustavo esperándolo ya que le había mandado llamar, quien desesperado porque no llegaba, salió de la casa de la hacienda, y viendo a Jesús su capataz, dijo:

Jesús, llama un par de hombres y preparen todo, iremos por el indio para sacarlo de mis tierras.

Tepa llegando a su choza se quedó afuera porque entre los arboles vio que se encontraba una vez más el anciano, a quien se acercó, preguntando si ya sabía a quién  quería. Contestando Tajin-Aktsini,

-yo te lo llevare allá, pero lleva a tu familia ya que seran necesarios.

Tecpancatlzin, contrariado porque creyó que iría solo a la ceremonia de sacrificio, acepto, y despacio se dirigió a su choza volteando reiteradamente con desconfianza hacia el dios, quien le sonreía haciéndole una seña con la mano de que avanzara.

Don Gustavo Barca y de la Vega, hacendado Catalán que había llegado a la villa hacía ya casi 15 años, por tener amistad con la corte cercana a la corona Española, se había apropiado y comprado tierras en todos los alrededores de la Villa Rica de la Vera Cruz, volviéndose alguien importante para la corona y en la región. Tenía fama de ser alguien despiadado cuando no le daban lo que le correspondía, y en esta ocasión solo por el hecho de que Tepa no fue con el cuándo lo llamo, decidió que lo echaría de las tierras que ya tenía sembradas y que se quedaría con la siembra y las volvería a rentar a alguien más, iba acompañado de tres de sus peones quienes llevaban mosquetes y espadas para la protección del hacendado, se estaba acercando al rancho de Tepa, cuando comenzó a caer una lluvia de mediana intensidad en la zona.

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Tepa acompañado de su esposa y de su hijo cruzo la parte de sus tierras que le separaba de la vereda hacia el altar mostrado por Tajin-Aktsini, mientras la lluvia caía y el sol se terminaba de ocultar haciendo que las penumbras comenzaran a dominar todo en la región…

Don Gustavo, llegando a la choza de Tepa, dijo a sus hombres que lo sacaran arrastras del lugar, entrando tres de ellos, saliendo diciendo que no había nadie, en eso salió Tajin-Aktsini detrás de un árbol, viéndole Don Gustavo le pregunta: Donde está el maldito indio? Y si no me dices te mandare azotar por desobedecerme!

El anciano, sonriendo, dijo: Mi señor, Tecpancatlzin se dirige a una vieja construcción de su pueblo, y levantando el pequeño brazo señalo hacia la vereda, diciendo: por ahí se encuentra el camino, mientras se sentaba en una piedra.

Don Gustavo jalando la rienda de su caballo se detuvo porque el anciano le dijo: a caballo no podrán pasar tienen que ir caminando si lo quieren alcanzar…

Don Gustavo acostumbrado a hacer lo que quería solo mascullo, “ya lo veremos”.

Y trotando se acercaron al límite de la selva y el sembradío, teniendo que dejar los caballos, se comenzaron a adentrar en la vereda, mientras el anciano sonriendo desde la choza los veía, como se adentraban en la selva.

Tenían cerca de una hora de haber entrado a la selva y el guía que llevaba Don Gustavo, era el que viendo las huellas con la luz de la tea que encendieron antes de entrar les decía por dónde avanzar en la estrecha vereda olvidada por el tiempo y  que en días anteriores volvía a tomar vida con el andar de Tepa y ahora de su familia y de los españoles.

Don Gustavo, Enojado porque siempre se salía con la suya, no permitiría que ese “indio” se saliera con la suya y haría un ejemplo con él para los demás…

Entre los arboles Tajin-Aktsini los miraba y en la mente del guía les decía por donde tenían que ir, mientras que Tepa y su familia ya habían llegado al antiguo altar y con ayuda de su esposa estaba  sacando del saco las cosas que le entrego el anciano, comenzó a encender los incensarios y a acomodar las cosas así como a vestirse para la ocasión con un traje viejo de sacerdote que también le entrego el Dios personalmente y tenía guardado en el lugar.

Ya con todo listo, y en medio de una lluvia que amaino volviéndose solo una llovizna que no les molestaba apareció de entre los arboles el anciano que con paso cansino, se acercó al pequeño Francisco ante la mirada de Tepa y de su esposa Xóchitl María.

A un lado del pequeño Francisco, el anciano le pregunta si tiene miedo, el niño negando con la cabeza sonríe con él y le pregunta quién es y que hacen ahí, el anciano le dice:

“no tengas miedo pequeño Francisco, veras algunas cosas que te pueden causar miedo… pero no temas, aquí estoy yo que soy tu dios, Tajin-Aktsini, (mientras se presentaba con el niño, el cielo comenzó a tronar y algún que otro rayo o relámpago a cruzarlo), y necesito tomar mi cuerpo real que aunque no es grato, es mi cuerpo y necesito tenerlo, pero tu estate tranquilo”

Después de recibir un sí del pequeño, Tajin-Aktsini, se dirigió a Tepa, y sonriendo le pregunta:

Te encuentras listo? Gran hombre de barro, es tiempo…

Y caminado a paso lento acercándose al altar de sacrificios, colocando su mano izquierda, sobre la laja, camino despacio acariciando la piedra bellamente labrada con símbolos y glifos todos alrededor, llegando frente a Tecpancatlzin, sonriendo le dijo:

-es la hora, mi Tlatcán (sacerdote), mi pequeño hombre de barro… es tiempo de pagar.”

Don Gustavo y sus hombres se encontraban a un par de cientos de metros del altar, y el guía dijo: estamos cerca don Gustavo, allá adelante se ve que hay lumbre encendida.

Don Gustavo, sonriendo dijo: “quiero que lo agarren y que lo amarren nos lo llevaremos arrastrando desde aquí y con los caballos lo llevare hasta el pueblo donde lo colgare para que entiendan los demás que no deben querer hacer lo mismo de desobedecerme.”

El anciano levantando los brazos y diciendo unas palabras en legua que no entendieron ellos, se fue transformando en su verdadera esencia asustando a Xóchitl, por la forma grotesca del dios, y Tepa, se colocó de rodillas y ofreciendo el cuchillo de obsidiana al dios, escucho como el dios le hablaba en su cabeza, diciéndole:

“La ofrenda del sacrificio debe venir de la misma sangre que he curado, así que a quien se debe sacrificar es a tu esposa, Xóchitl. Es quien se unirá a mí en el Akapón (cielo) y su Cagzlni (sangre) me dará la fuerza vital para no perderme, su Nacú (corazón) en el fuego le dará fuerza a mi cuerpo.”

Tepa, contrariado, bajando el cuchillo despacio mientras volteaba con su esposa e hijo a verlos, dijo al dios:

Mi creador, mi dios, me dijiste que traerías a alguien para que este sacrificio se realizara, pero…

-Estas negando tu deuda??, te entregue lo que me pediste y prometiste hacer el sacrificio que deseara, y este es mi deseo. dijo el dios con una voz de trueno mientral el cielo respaldaba con relapagos y truenos de este que hacian que tepa se atemorizara.

Xóchitl, y Francisco sin entender lo que pasaba por no escuchar al dios, solo estarlo viendo, volteaban a ver a Tepa y al dios, ella asustada le habla a él, Tepa… que pasa, dime que pasa…

Tepa, levantándose y colocando el cuchillo en el altar, se dirigió a su esposa e hijo, y abrazándolos sin escuchar las palabras de ella preguntando qué pasaba, y su hijo se encontraba en un trance provocado por el dios, en que no veía lo que estaba pasando así que se encontraba tranquilo, Tepa, tomando de la mano a Xóchitl, le dijo: “Ven”. (Siguiendo las indicaciones del dios que solo el escuchaba) Tomo un pequeño guaje que venía en el saco, le dijo que bebiera, para que se calmara, ella confiando como siempre en su esposo, tomo el líquido del guaje, quedándose relajada ante los efectos casi inmediatos del brebaje que el dios a través de Tepa le dio.

Don Gustavo y sus hombres habían llegado a la orilla del altar y cubiertos por la vegetación, don Gustavo dijo a sus hombres que se quedaran quietos para ver lo que pasaba, todos con los mosquetes en a mano, esperando la orden de Don Gustavo para abrir fuego, y el mismo con su pistola de chispa lista, se quedaron a la espera de lo que pasaba en el lugar.

Tepa, con lágrimas en los ojos tomo a su esposa y la acomodo en el altar, ante la mirada perdida de su hijo, comenzó el ritual para el sacrificio haciendo las oraciones mientras con el cuchillo rasgaba el vestido de ella dejando su cuerpo al descubierto, preparando el cuchillo para hacer el sacrificio de su esposa para el gran dios y pagar la deuda, recordando en ese momento el como hizo su promesa al dios… {{ “Dime, es lo que deseas? ya que he escuchado tu petición y promesa, asi que pide lo que quieras y te lo concederé, pero también tendrás que hacer un pago cuando te lo pida…” “tendrás que hacer un sacrificio por lo que recibas, estás dispuesto a todo por la salud de tu hijo?”.

Sin pensarlo respondió: “Si!… si mi dios; estoy dispuesto a dar mi vida por el, lo que me pidas para que el este sano siempre, porque este a mi lado hasta mi muerte…”}}…

sacrificio

Tepa haciendo las oraciones del ritual, viendo que el fuego se encontrara en punto, a las espaldas de él, para una vez extraído el corazón lanzarlo al fuego para que el dios lo tomara de ahí, se colocó entre el fuego y el altar, haciendo las oraciones del ritual en totonaco, con lágrimas en los ojos, levantando el cuchillo de obsidiana para clavarlo en el pecho de su esposa, mientras decía “perdóname amor mío” ante la mirada de su gran dios Tajin-aktsini, que esperaba su pago por adoración y por el favor hecho a Tepa.

Los españoles a unos diez metros del altar estaban al pendiente de lo que pasaba, ellos no podían ver a Tajin-Aktsini, pero veían como Tepa, dio la bebida a su esposa, y como con cuidado la acomodo en el altar, se quedaron estupefactos ante la visión de Tepa avivando el fuego a un lado del altar así como colocando más copal en los incensarios, lo que comenzó a generar más humo de incienso en el área, la tenue llovizna, volvía mas tétrica la escena, después de esto los hombres de Don Gustavo querían entrar y tomarlo para llevárselo, pero él no se los permitía haciéndoles la seña que se callaran y vieran, viendo como Tepa colocándose entre el fuego y el altar, comenzando a cortar el vestido de su esposa, y como hablaba en totonaco con alguien pero ellos no veían a nadie, Don Gustavo no podía creer lo que estaba viendo, jamás pensó en ver un sacrificio en vivo, pero su creencia en la religión no le permitía dejar que esto sucediera, por lo que cuando vio que Tepa levanto el cuchillo arriba de su cabeza, y viendo que iba a asestar la puñalada en el pecho de la joven, Don Gustavo levanto su pistola y disparando hacia  la figura obscura de Tepa delante del fuego, dando en el pecho, con una puntera que no llego a pensar tener.

Tepa, cegado por las lágrimas, con el cuchillo de obsidiana en lo alto se dispuso a cumplir clavándolo en el pecho, tomando fuerzas para clavarlo comenzando a bajar con fuerza el cuchillo, de pronto se escuchó un estruendo, sintiendo un dolor fuerte en el pecho, y volteando a la selva, alcanzo a ver la nube de humo que salía entre las plantas que rodeaban el altar, la sangre de él, cayó sobre el cuerpo de Xóchitl, así como en parte sobre el dios, tepa fue cayendo por el impulso del impacto en el pecho  hacia atrás mientras el dios se sonreía ante lo que sucedía, Tecpancatlzin cayó sobre la base donde se encontraba a leña encendida encendiendo las prendas que traía así como el cuerpo de él, llenando el ambiente de olor a muerte.

Los españoles se apuraron a el lugar mientras uno de ellos revisaba el cuerpo de Tepa, viendo que este sonreía en medio de las lenguas de fuego que lo comenzaban a envolver y comer su cuerpo, el cuchillo de obsidiana, cayo un lado de la hornilla donde estaba el cuerpo de tepa, Jesús y el otro peón se pusieron a cubrir el cuerpo de Xóchitl que aún se encontraba bajo el efecto de la droga que el dios Tajin-Aktsini entrego a Tepa. Don Gustavo, se dirigió a con el niño que saliendo del trance comenzó a llamar a su mama, los peones la cubrieron con la ropa de Tepa que estaba ahí, y Don Gustavo por primera vez sintiendo lastima por el pequeño, dijo a sus hombres, este niño queda bajo mi protección, han escuchado, hay que llevarlos a su choza y esperar a mañana para ver qué es lo que ha pasado, sus tierras serán de ellos, no tiene la culpa de lo que su padre loco quiso hacer.

Los hombres se vieron entre ellos y volteando a ver a Don Gustavo, no daban crédito a que el dijera esto ya que solo sentía desprecio por los nativos, al parecer lo que vieron esa noche le cambio algo en el interior del viejo hacendado…

El gran dios Tajin-Aktsini, se encontraba disfrutando  la esencia de la vida de Tepa, sacrificada en un ritual en su honor, viendo el cuerpo de Tecpancatlzin en las llamas, señalándole con la mano, dijo:

“Levántate mi Tlatcán… es hora que te unas a mí en la eternidad, tu sacrificio ha servido para darme vida a mí, y prosperidad a los tuyos.

Tecpancatlzin, levantándose sorprendido por estar en el fuego su espíritu dio un salto de miedo por las llamas, el dios sonriendo le dijo: “no temas hijo mío, nada te hará daño de hoy en adelante.”

Viendo lo que pasaba como era atendida su esposa y a don Gustavo con la pistola en el suelo, y abrazando a su hijo, escucho lo que el hombre dijo a los peones, pregunto qué es lo que pasaba, El dios tomándolo del brazo le dijo, “por tu sacrificio, has dado vida y fuerza a los tuyos.”

Vamos al ilhuicatliltic (paraíso celestial), es tiempo que te unas conmigo y con tus ancestros.

Retirándose del lugar los españoles con Xóchitl y el niño Francisco;  Tecpancatlzin quedando junto con el dios Tajin-Aktsini, quien le dijo: es tiempo de partir… levantando los brazos al cielo estrellado y sin nubes, un relámpago bajo. El gran dios tomando la mano de su Tlatcán y montando el relámpago ascendió.

Tecpancatlzin volviéndose parte de la esencia del dios, se volvió uno con el gran dios de los huracanes y los relámpagos TAJIN-AKTSINI, en su viaje al Ilhuicatliltic (paraíso celestial).

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Gracias por leer esta publicación, si te ha gustado o parecido interesante, házmelo saber colocando un like y un comentario para saber tu opinión, te garantizo que tratare de contestar a la brevedad posible, y en caso que no te haya gustado, también házmelo saber para mejorar en el blog, te envió un abrazo y agradezco la atención que has dado al presente. Tu amigo Danshaggy.

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El sacrificio al Dios Aktsini.by Danshaggy

Literature / Prose / Fiction / Mystery & Suspense / Short Stories©2017 Danshaggy

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Mis Trabajos Consentidos…

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Estimados Amig@s.

He revisado mis publicaciones y quiero en primer lugar agradecerles sus likes y comentarios, el que se tomen el tiempo de leer mis escritos que siendo sinceros muchos no los escribí para ponerlos aquí, solo fueron escritos porque simplemente me nació hacerlo, después fueron publicados algunos con gran aceptación de parte de ustedes, otros porque alguien hizo un comentario y se me ocurrió la idea, y otros más porque fueron un reto personal para mí.

No quiero abrumarles con cosas de este estilo de porque escribo, solo les dire que me gusta hacerlo. Y sin más quiero compartir hoy con ustedes algunos de los trabajos que considero mis mejores trabajos, colocare una anécdota breve en cada uno de ellos y sin más… aquí están mis mejores trabajos…

 

Este cuento, es algo parco, fue de los primeros que escribí, y de los primeros que compartí, no tenía la práctica, pero escribía con las bases que tenía y tengo de la escuela, y aunque tenía varios años sin escribir, me sentí satisfecho del resultado. Espero que sea de su agrado.

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La poesía ha sido en mi vida una forma de expresión, algo con lo que a veces me puedo comunicar, otras sacar algunas cosas de mi interior, este en especial lo escribí para alguien que ya no está aquí, pero sigue muy dentro de mí.

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Quien no ha escuchado de los nahuales, esas personas que se pueden transformar en animales y moverse entre los pueblos sembrando el miedo, este cuento lo base en esta leyenda de México y otras latitudes, adaptada un poco a los tiempos modernos.

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Este pensamiento, como el anterior, creo que habla por sí solo, lo escribí en una fecha tristemente especial para mí, sin más espero que les sea de su agrado y que les llegue profundo como siento que fue el escribirlo para mí.

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Esta historia la ambiente en un fin de semana en el campo donde mezclo varios elementos asi como leyendas para hacerla más dinámica, espero que les sea de su agrado.

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Quien de niño no ha soñado con ser un artista o algo mas, pero de adulto las cosas mas sencillas se vuelven una obra de arte, como una caricia…

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Hay quienes llegan a sufrir algo que le llaman pérdida de memoria selectiva, y en ocasiones esas lagunas llegan a  guardar situaciones que soy extrañas para ellos y terribles para otros, sobre todo cuando un detonante activa este periodo en las personas, espero que lo disfruten…

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Hay preguntas que son difíciles y a veces imposibles de contestar…

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Dentro de las cosas que se hablan de las artes obscuras o magia, existen elementos que son fundamentales entre ellos las reuniones que antes eran llamados aquelarres, después solo ceremonias de personas que buscan un salvador obscuro o ser relevantes en un estilo que se volvió una moda, la ceremonia que al final termina mal…

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/08/10/la-ceremonia/?frame-nonce=5bbdacce36

En ocasiones extrañamos a alguien y llegamos a desear que se encuentre de nuevo o que solamente este con uno, y las cosas mes sencillas nos lo recuerdan…

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Desde un tiempo lejano por la fascinación de las historias del viejo oeste, quise escribir algún dia alguna historia que tratara el tema del oeste salvaje, la conquista de la tierra, pero que trajera algo de místico, de suspenso o terror, la idea germino y dio este fruto, este cuento que espero que les guste como a un servidor…

https://danshaggyalv.wordpress.com/2017/02/19/el-ultimo-muerto-de-hawk-creek/?frame-nonce=5bbdacce36

Quien no se ha inspirado en los poetas de todos los tiempos para robarles unas palabras y conquistar a su amor… yo si lo llegue a hacer en algún tiempo de mi juventud, en que no era bueno escribiendo aun sigo sin serlo, pero creo que escribo mejor que cuando tenia 15, y a colofón de homenaje a los grandes maestros de la poesía, les convido esto…

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/01/15/los-grandes-poetas/?frame-nonce=5bbdacce36

Existen leyendas que se vuelven icónicas, la casa negra de la colonia roma es una de ellas, en esta historia trate de irme en lo más profundo de la historia en el lugar donde se encuentra ubicada, con datos históricos, hechos reales, y algo de imaginación para crear esto que narra en parte la historia del lugar tratando de no tocar la leyenda que le envuelve…

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/12/01/la-casa-negra-de-la-roma-la-casa-mondragon/?frame-nonce=5bbdacce36

En ocasiones de los sueños nacen las ideas y de ellas lo que llega a quedar para el tiempo, sueños que quedan en papel…

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Esos son los que considero parte de mis consentidos, que en realidad todos los son, pero entre todo existen otros que merecen mención especial por distintas razones, que espero que también sean de su agrado…

 

Uno de ellos es el contar la historia de la muerte de uno de los hombres más íntegros en la historia de México. Francisco I. Madero.

https://danshaggyalv.wordpress.com/2017/02/08/madero-y-la-decena-tragica/?frame-nonce=7b82c0ed25

Solo puedo decir: A mi hija…

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/07/13/a-mi-hija/?frame-nonce=7b82c0ed25

de los sueños nacen las ideas y de ellas en ocasiones otras cosas más grandes, como esto:

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/08/18/la-cita/?frame-nonce=7b82c0ed25

Hay ocasiones que un sueño se vuelve tan lucido que no sabemos donde termina el sueño y comienza la realidad…

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/09/14/los-guardianes/?frame-nonce=7b82c0ed25

Quien no ha soñado al estar viendo a la luna en el firmamento… a la gran dama blanca.

https://danshaggyalv.wordpress.com/2016/05/20/gran-dama-blanca/?frame-nonce=7b82c0ed25

 

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Madero y la decena Trágica.

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En Mayo de 1911, Francisco Ignacio Madero, en vez de afirmar su posición de jefe de la revolución, tomando el poder, después de la renuncia de Díaz; comenzó una serie de errores que le llevaron a convertirse en mártir de la propia revolución, a tan solo quince meses de tomar el poder como presidente de la república.
Permitiendo que Francisco León de la Barra, ex embajador en Estados unidos y porfirista consumado, tomara interinamente la presidencia, hasta las elecciones de Octubre de 1911.
México vivía un momento inédito en su historia. A diferencia de todos los jefes y caudillos que durante el siglo XIX habían ocupado la silla presidencial por situaciones de facto, Madero sólo gobernaría si su poder era otorgado por el pueblo, en elecciones democráticas; no había recurrido a las armas como opción sino como último recurso; por eso decidió contender en las nuevas elecciones que se celebrarían hasta octubre de 1911. El país entero esperaría los seis meses del interinato antes de saludar a un legítimo presidente constitucional.
El 6 de Noviembre de 1911, terminaban así los seis largos meses del interinato de Francisco León de la Barra, en los cuales este; se esforzó para heredar a Madero una situación política poco menos que crítica. Su mayor éxito fue lograr la ruptura irreconciliable entre Madero y Zapata. Era el viejo sistema que se resistía a morir.


Victoriano Huerta, con la aprobación de Francisco León de la Barra. Todos los días colgaba zapatistas en los arboles del estado de Morelos que había vuelto su centro de caza contra zapatistas y revolucionarios en general, por esto, Emiliano Zapata responsabilizando a Madero por no haberse sentado en la silla, una vez dejada por Díaz. Opto por distanciarse con Madero y su gobierno.

La percepción de Francisco I. Madero, sobre los grandes problemas nacionales era limitada. En su visión, la terrible desigualdad social imperante en el país sería solucionada, simple y llanamente, con la instauración de la democracia y el respeto a la ley. El resto, vendría por añadidura.  No vio o no quiso ver  que los restos políticos del porfirismo intentaban acabar, a toda costa, con su gobierno  y desoyó los consejos de sus colaboradores más cercanos -entre ellos su hermano Gustavo, que desde el inicio recomendaron “barrer” con cualquier vestigio del antiguo régimen y conformar el gabinete con gente de comprobada lealtad.
En los escasos quince meses de gobierno, Madero enfrentó cuatro importantes sublevaciones: la de Emiliano Zapata, Bernardo Reyes, Félix Díaz y Pascual Orozco.
En la cena del 16 de Septiembre de 1912, Madero habló durante un brindis. Su tono sombrío auguraba la catástrofe. En cierto sentido, con sus palabras reconocía el fracaso de la democracia.
“Porque si un gobierno como el mío, que ha cumplido honradamente con sus promesas, que ha hecho todo lo que su inteligencia le alcanza por el bien de la República, que ha llegado al poder por el voto casi unánime de todos los mexicanos, como nunca había sucedido, si un Gobierno así no pudiese subsistir en México, señores, deberíamos decir que el pueblo mexicano no estaba apto para la democracia, que necesitábamos otro nuevo Dictador, que viniese con su sable a acallar todas las ambiciones, y a sofocar todos los esfuerzos que hacen los que no comprenden que la libertad únicamente puede ser fructuosa dentro de la Ley”.
En Enero de 1913, ya con una situación en el país insostenible, puesto que en su sueño de democracia Madero no deja a nadie conforme con sus decisiones; se estaba gestando un “cuartelazo” entre altos mandos militares, escritores, políticos, empresarios y terratenientes, asi como el embajador de Estados Unidos, Henry L. Wilson.
En Febrero de 1913, fueron echados los dados del destino del gobierno de Francisco I. Madero, puesto que lo planeado por traidores, había llegado a fecha.
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Domingo 9 de febrero de 1913.
En la madrugada inició la sublevación contra el gobierno de Francisco I. Madero.
Victoriano Huerta, da la orden a Manuel Mondragon de comandar un escuadrón de cadetes aspirantes del cuartel de Tlalpan con dirección de palacio nacional,  mientras otro grupo sale de Tacubaya  hacia las prisiones de Santiago Tlatelolco, y el Palacio Negro de Lecumberri,  donde los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz, fueron liberados respectivamente, de donde estaban recluidos por los hechos de armas que encabezaron en meses pasados: Bernardo Reyes con su Plan de la Soledad, en noviembre de 1911; y Félix Díaz, “el sobrino del tío”, como solía llamársele, con su Plan Felicista, en octubre de 1912. En cuanto salieron tomaron camino a Palacio Nacional.
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Los rebeldes de vanguardia tomaron Palacio Nacional, el general Lauro Villar, fiel al gobierno de Madero, lo retoma de nuevo, Reyes y Díaz, desconocían que estaba sucediendo;  las fuerzas leales a Madero habían puesto bajo su resguardo el recinto. Al llegar, El general Lauro Villar encargado de la defensa salió al encuentro y frente a palacio nacional solicitó tres veces a Reyes que depusiera las armas, por su parte éste intentó convencerlo para que se uniera al movimiento golpista , el general Bernardo Reyes cayó abatido por las balas a las puertas del edificio, en su intento de volver a tomar palacio; sin embargo, el plan continuó y los sublevados intentaron apoderarse de ese recinto una vez más.

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El presidente Madero se encuentra en la residencia de Chapultepec, y cometiendo un nuevo error, no escuchando a su escolta, decide ir a palacio nacional custodiado por jóvenes cadetes del colegio militar,  gendarmes de la capital que habían sido congregados para su defensa por el licenciado Federico González Garza (gobernador del Distrito Federal), acompañado por miembros de su gabinete y amigos, en lo que se denominó “la Marcha de la Lealtad” de camino a palacio nacional, el grupo queda en medio de un tiroteo, y se refugia junto con Huerta en el negocio de “Fotografía Daguerre” que se encontraba en la calle de La Puente de San Francisco (hoy av. Juárez, exactamente frente a Bellas Artes).

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El general Lauro Villar, Comandante Militar de la plaza de la ciudad de México, resultó herido en las primeras acciones, y Madero, comete un error más al sustituirlo  por indicación del ministro de guerra con el general Victoriano Huerta.  Esa misma tarde el mandatario salió hacia Cuernavaca Morelos, a conferenciar con el general Felipe Ángeles, el militar en quien más confiaba.

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Después de este primer fracaso, las fuerzas rebeldes se desbandaron. A pesar de contar con superioridad numérica, Díaz y Mondragón decidieron refugiarse en la antigua fábrica de nombre “La Ciudadela”.  El edificio, que funcionaba como depósito de armas y municiones, se encontraba resguardado por los generales Rafael Dávila y Manuel P. Villareal. Fue tomado a traición a las 11:30 a. m, tras un corto intercambio de disparos, Villareal fue herido y rematado por la espalda. De esta forma los golpistas tuvieron a su disposición 27 cañones, 8500 rifles, 100 ametralladoras, 5000 obuses y veinte millones de cartuchos.

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Lunes 10 de Febrero de 1913.
En la mañana   Madero y Ángeles llegaron a la capital por el rumbo de Xochimilco y Tepepan, fueron recibidos por el ministro de Guerra Ángel García Peña. A pesar de la insistencia del presidente para nombrar a Ángeles como jefe de la plaza, el ministro ignoró la petición y decidió respetar el escalafón militar manteniendo a Huerta en el mando.

En el Transcurso de la mañana, el general Victoriano Huerta se había reunido en secreto con los rebeldes, realizando esta reunión en una casa de la colonia Roma, y una más en el centro; donde cambiando los planes originales de la rebelión llamada “el cuartelazo”, pactan un acuerdo, V. Huerta no atacara la Ciudadela con todo lo que hay en la capital, a cambio de que al caer el gobierno de Madero ser reconocido como presidente de la república, a lo que Manuel Mondragón y Félix Díaz aceptan.
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Un consejo militar presidido por Huerta se llevó a cabo para estructurar un plan de ataque que consistiría en un ataque frontal a La Ciudadela conformado por cuatro columnas que dirigidas por Felipe Ángeles, Gustavo Mass, Eduardo Cauz y José María Delgado siendo respaldadas por la artillería de Rubio Navarrete. Mientras las fuerzas leales se reagruparon, las fuerzas rebeldes tuvieron tiempo para reorganizarse y tomar posiciones en torno a La Ciudadela.
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Martes 11 de Febrero de 1913.
Por media mañana, comenzaron los combates sobre la Ciudadela tomada por los rebeldes, las cuatro columnas fueron atacando sin hacer mucha mella puesto que los golpistas tenían las ametralladoras apostadas en el techo del edificio y edificios contiguos lo que les dio cierta ventaja, Victoriano Huerta proporciono a el general Felipe Ángeles obuses de metralla los que fueron inútiles ante la ciudadela; pero según algunos testigos visuales “solo tontos podían creer que tomarían el lugar a caballo y caminando de frente a las ametralladoras”, entre otros daños, el reloj que regalo el gobierno chino a México por el centenario de la independencia que se encontraba en  la glorieta de Bucareli fue destrozado en su totalidad.

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En las calles quedaron cientos de cadáveres de ambas partes, se cuenta que más de 850, y cientos de heridos.
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Por la tarde, el general Victoriano Huerta se reunió de nuevo con Félix Díaz, con quien acordó simular el cerco de los golpistas en la ciudadela, y aprovechar para que les llegaran suministros del exterior, y tratar de causar el menor número de bajas entre sus seguidores; esta reunión se cuenta que se realizo en la colonia Roma, y otros que fue en la parte superior del restaurante el Globo.
Por la tarde, Madero fue notificado del fracaso de la incursión y de la entrada de víveres, Huerta, negando los hechos y después de ser confrontado con los testigos y componiendo su porte, dijo a Madero que se trataba de una estrategia para tener a todos los rebeldes juntos y de esa forma terminar rápido con ellos.
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Aun con las dudas Francisco I. Madero, cometiendo un error más confirma a Huerta en el puesto. Por la noche la calma volvió a la ciudad parando casi en su totalidad los disparos de ambos lados.

Miércoles 12 de Febrero de 1913.
Continuó el enfrentamiento armado en la ciudad de México; los cañonazos entre Palacio Nacional y el edificio de la Ciudadela provocaron graves daños en los edificios de los alrededores, así como muchos muertos y heridos.

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Por decisión propia, el embajador Wilson, junto con sus colegas de Alemania y España, “visitó” al presidente en Palacio Nacional para pedir el cese de hostilidades.  Las visitas y demandas al presidente, según Wilson, eran de carácter “meramente humanitario”.
Más tarde los diplomáticos fueron a ver a Félix Díaz a la Ciudadela, y wilson le informo que: su presidente, “se sentía profundamente muy aprensivo por el resultado de este estado de cosas en México; que se habían enviado barcos tanto a puertos del Golfo como del Pacífico, y transportes con marinos, que si se hacía necesario serían desembarcados y traídos a la ciudad con el fin solamente de mantener el orden y dar protección a las propiedades y vidas de los extranjeros.” Nuevamente, la “labor humanitaria”.
Díaz respondió, según Wilson, que él mantenía a sus hombres controlados y que el mayor daño no era provocado por los cañones de la Ciudadela, sino por los que disparaban desde Palacio Nacional, y que él creía que “el gobierno, conocedor profundo de su impopularidad, se sometería a los sentimientos de la nación y no forzaría una lucha sangrienta en el corazón de la ciudad”.

Jueves 13 de Febrero de 1913.
El fuego de artillería no ceso en casi toda la noche de ambos bandos hubo daños considerables, y temprano ese dia se recrudeció el bombardeo mutuo.

Un cañonazo de la ciudadela destrozo la puerta mariana del palacio nacional.

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Los cuerpos de soldados, golpistas y civiles eran tantos que se hicieron hogueras con los cuerpos quemándolos tanto en el zócalo como en las calles aledañas, llenando el aire de la capital con el olor de pólvora, maderos y cuerpos quemados.

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El embajador estadounidense Henry L. Wilson, envió informes alarmistas y exagerados de lo que acontecía al presidente de su país, William H. Taft, con la intención de promover una intervención.

Mediante una visita de Enrique Cepeda a la embajada, se concertó una entrevista entre el embajador, Félix Díaz y Victoriano Huerta para trazar el plan que eliminaría a Madero.

Viernes 14 de Febrero de 1913.
Llegaron a la capital las tropas de Oaxaca, por otra parte el general Aureliano Blanquet, que se encontraba en Toluca combatiendo al zapatismo, llegó a la periferia de la Ciudad de México y permaneció en los llanos de Tlaxpana por órdenes de Huerta.

Aunque los sublevados estaban sitiados, haciendo obvio que el levantamiento había fracasado, el objetivo de todo esto era hacer sentir incertidumbre entre la población, así como temor de una posible intervención estadounidense, para justificar un golpe de Estado en aras de alcanzar la paz, que en apariencia, el gobierno de Madero no lograba conseguir.
Madero volvió a instar a V. Huerta que atacara la Ciudadela, pero sus ataques nuevamente fracasaron. Huerta nuevamente mintió a Madero argumentando falta de fusiles y de hombres.
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Enterado de los rumores de una posible intervención estadounidense, Madero envió un telegrama a su homólogo William H. Taft en el que decía estar informado de un posible desembarco de tropas estadounidenses en costas mexicanas con la intención de salvaguardar los bienes y la vida de sus connacionales que residían en México. Le solicitó evitar esta acción para no empeorar la situación prometiendo salvaguardar en la medida de lo posible la vida de sus compatriotas.   “Indudablemente los informes que usted tiene y que le han movido a tomar tal determinación son inexactos y exagerados…”, le decía Madero a Taft.

Sábado 15 de Febrero de 1913.
Parte del cuerpo diplomático europeo —compuesto por el contralmirante Paul von Hintze de Alemania, Francis W. Stronge de Inglaterra, asi como Henry L. Wilson, de Estados Unidos y Bernardo Cólogan, este último, ministro de España en México, piden a Francisco I. Madero, que firmara la renuncia a la presidencia para lograr la paz en la ciudad, a lo que el presidente les contesto: “los extranjeros no tienen derecho a injerirse en la política mexicana”.

El ministro de Relaciones, Pedro Lascuráin y un grupo de veinticuatro senadores de oposición se reunieron para pedir a Madero su renuncia, se presentaron en Palacio Nacional para hablar con el primer mandatario, quien se resistía a recibirlos, estos lograron que recibiera a el senador Gumersindo Enríquez quien, en nombre de los 25 referidos, comunicó el acuerdo al que llegaron de “suplicar al señor Presidente, al señor Vicepresidente y al gabinete que renuncien a su alta investidura en aras de la patria, a impulso del más sublime patriotismo, ya que sin ese paso de elevadísima abnegación no hay esperanza de paz… y se acordó también que todos los presentes viniéramos en masa a comunicar al señor presidente tal solicitud…”
Más tarde, Huerta designó al general Aureliano Blanquet para resguardar el Palacio Nacional.
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Domingo 16 de Febrero de 1913.
Por la madrugada se firma un armisticio por 24 horas, La ciudadanía salió a las calles para proveerse de alimentos, algunas familias que habían permanecido en las zonas de peligro abandonaron sus casas hacia sitios más seguros. En el transcurso de la mañana un grupo de carros violaron el armisticio al penetrar en La Ciudadela para entregar provisiones a los rebeldes, quienes además realizaron avances en la periferia de La Ciudadela para instalar sus ametralladoras. A las 2:00 p. m. el fuego se reinició.
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Cuando Madero por segunda ocasión reclamó a Huerta la inefectividad de los ataques y la violación al armisticio, el general argumentó que todo formaba parte de su estrategia para concentrar a los rebeldes y aniquilarlos.
El coronel Rubén Morales, asistente de Madero, planeó un ataque nocturno pero Huerta lo impidió.
El secretario particular de Madero, Juan Sánchez Azcona sorprendió a Huerta entrevistándose con Alberto García Grandados y Enrique Cepeda, ambos simpatizantes de los golpistas.
Alberto J. Pani, amigo y colaborador del presidente en su informe diario le comunico de la posibilidad de un acuerdo de los sitiadores y los sitiados.
A pesar de las advertencias de la patente deslealtad de Huerta, Madero continuó confiando en él.

Lunes 17 de Febrero de 1913.
Por la mañana temprano, el presidente Madero recibia un telegrama de su homologo Estadounidense Taft.  Quien indicó a Madero que sus informes eran inexactos explicando que las fuerzas navales estadounidenses se encontraban tan solo en una posición de precaución natural y que no existía ninguna orden de desembarco, no obstante se encontraba al tanto de lo que ocurría en México a través de las noticias del embajador Henry Lane Wilson.

El general Huerta se reunió con el general Aureliano Blanquet; más tarde un grupo de soldados del 29º Batallón, bajo las órdenes de este último, relevó a los guardias de Palacio Nacional, donde se encontraban Madero y Pino Suárez.
Poco más tarde, Gustavo A. Madero y Jesús Urueta descubrieron que Huerta, en lugar de combatir a los rebeldes, estaba efectivamente en tratos con Félix Díaz y sus tropas.
Gustavo con pistola en mano detuvo a Huerta y lo llevó ante Madero.  Frente al presidente, Huerta negó ser partícipe de la conspiración y se comprometió a capturar a los rebeldes en 24 horas.
Madero, sin tomar en cuenta que Huerta había tenido relaciones con Díaz y Reyes en la época del porfiriato, ni  los rumores de que intentarían derribar al gobierno, Madero lo liberó y le concedió las 24 horas que solicitó para comprobar su lealtad.
Henry Lane Wilson visitó La Ciudadela para continuar su labor de mediación entre Huerta y Díaz.
Por la noche, Alfredo Robles Domínguez, antiguo militante del gobierno que se había distanciado del presidente, visitó Palacio Nacional para dar parte de la confabulación de Huerta con Félix Díaz. Madero refutó el informe.

Martes 18 de Febrero de 1913.
Temprano, el general Victoriano Huerta dio la orden a el general  Aureliano Blanquet para que llevara a cabo la detención de Francisco I. Madero, y de Jose M. Pino Suarez, “los Presidentes” como eran llamados.

 
Mientras tanto Enrique Cepeda se entrevistó con el embajador Henry L. Wilson para informarle lo ocurrido en Palacio y en el restaurante Gambrinus. El embajador había notificado al presidente Taft y al Departamento de Estado de Estados Unidos que los rebeldes habían aprehendido a Madero y Pino Suárez una hora y media antes de que estos hechos ocurriesen.

El general Blanquet, irrumpió en una reunión que celebraba el presidente. Durante los momentos de forcejeo y confusión se intercambiaron disparos. Marcos Hernández cayó muerto al interponer su cuerpo para salvar la vida al presidente. El capitán Gustavo Garmendia disparó su arma matando al coronel Riveroll y al mayor Izquierdo. Cepeda fue herido pero logró escapar. Acto seguido el presidente y una pequeña comitiva bajaron las escaleras para hablar con el resto de la tropa en el patio, fue entonces cuando el general Aureliano Blanquet, personalmente, lo hizo prisionero. A pesar del reclamo de Madero, quien lo llamó traidor, la detención de Madero y Pino Suárez se llevó a cabo.
En el restaurante Gambrinus, a la 1:50 p. m., Gustavo A. Madero, quien se había reunido con el general Huerta, fue sorpresivamente aprehendido por veinticinco guardabosques. Una vez que Huerta confirmó  el éxito de las acciones perpetradas en Palacio, convocó al general Felipe Ángeles para darle órdenes. Una vez que éste se reportó, Huerta le ofreció asumir la dirección del Colegio Militar o acompañar a Madero al exilio a Cuba para luego regresar y dirigir la institución. Ángeles se inclinó por la segunda opción, no obstante fue hecho prisionero por Blanquet.
El embajador Henry Lane Wilson, quien les transmitía a los demás ministros extranjeros, el comunicado del general Victoriano Huerta: “El presidente de la República y sus ministros los tengo en mi poder, en el Palacio Nacional, en calidad de presos.” Huerta explicaba las razones que lo movieron a llevar a cabo dicha aprehensión: el patriotismo, decía… “este acto mío ruego a S. E. se sirva interpretarlo en la forma que respetuosamente le suplico. No tiende más que a asegurar la paz en la República y a asegurar los intereses de sus hijos y los de las diversas colonias extranjeras que tantos beneficios nos han proporcionado”. Además de exponer sus motivos, Huerta aprovechaba para pedirle al estadounidense que, por favor, les avisara a los rebeldes de la Ciudadela lo que sucedía, lo cual “sería un nuevo motivo de agradecimiento del pueblo de toda la República hacia usted y hacia el siempre glorioso pueblo americano.”
A las 9:30 p.m. Henry Lane Wilson convocó a parte del cuerpo diplomático y recibió en la embajada de los Estados Unidos a los golpistas. Por una parte llegó Victoriano Huerta acompañado de Enrique Cepeda y el general Joaquín Maas Flores, y por otro Félix Díaz acompañado del general Fidencio Hernández y Rodolfo Reyes. Fue este último el encargado de redactar el Pacto de la Embajada, que se dio a conocer de manera oficial como Pacto de La Ciudadela, el cual establecía desconocer al gobierno de Madero y Pino Suárez y establecer un gobierno provisional al mando de Victoriano Huerta con un gabinete conformado por reyistas y felicistas. Félix Díaz declinó formar parte del gabinete para prepararse con su partido con miras a la futura elección presidencial, la cual, hipotéticamente, lo favorecería.  A partir de ese momento se dieron por terminadas las acciones bélicas.
Los padres de Madero, sus hermanas solteras, y su esposa, Sara Pérez Romero, pidieron asilo en la embajada japonesa, lugar en donde pasaron esa noche.

Miercoles 19 de Febrero de 1913.
Al calor de la borrachera por el festejo del triunfo de los golpistas, los soldados exigieron a Félix Díaz la entrega de los hermanos Madero, y F. Diaz exigiendo lo mismo  a V. Huerta.

Huerta se opuso, pues necesitaba la renuncia oficial del presidente para dar legalidad a la usurpación, a cambio, les entregó a Gustavo A. Madero y a Adolfo Bassó.
Ante la presencia de Mondragón, quien, en venganza por las muertes de Reyes y Ruiz, ordenó su muerte.
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Gustavo fue cruelmente martirizado. En las afueras de La Ciudadela le arrancaron el único ojo que tenía dejándolo ciego, lo patearon, lo humillaron, lo golpearon continuamente, un capitán le disparó, aún muerto su cuerpo fue mutilado y los soldados le siguieron disparando. Le extrajeron el ojo postizo, su cadáver fue quemado, tenía treinta y siete heridas de bala. Acto seguido, Adolfo Bassó fue fusilado, él mismo dio las órdenes al pelotón de fusilamiento.
A mediodía, los embajadores de Cuba y España recibieron instrucciones específicas para no reconocer al nuevo gobierno.
El embajador Manuel Márquez Sterling, preocupado por las vidas de Madero y Pino Suárez, les ofreció asilo político en La Habana, su gobierno había dispuesto el crucero Cuba en Veracruz para tal fin. Huerta aseguró que respetaría sus vidas si firmaban sus renuncias y aceptaban el ofrecimiento cubano.
Poco después, una comisión de diputados se presentó ante Francisco I. Madero y Pino Suárez para solicitar sus renuncias con los mismos términos. Bajo estas garantías y condiciones firmaron sus renuncias que fueron escritas escuetamente asi:
Ciudadanos Secretarios de la Honorable Cámara de Diputados:

En vista de los acontecimientos que se han desarrollado de ayer acá, en la Nación, y para mayor tranquilidad de ella, hacemos formal renuncia de nuestros cargos de Presidente y Vicepresidente, respectivamente, para los que fuimos elegidos. Protestamos lo necesario.

México, 19 de febrero de 1913. Francisco I. Madero, José María Pino Suárez.

Pedro Lascuráin presentó las renuncias ante el Congreso que se encontraba reunido en sesión extraordinaria, para conseguir el quórum necesario se requirió la presencia de varios diputados suplentes. El documento fue sometido a votación. Se aprobó la renuncia de Pino Suárez con 119 votos a favor.

La renuncia de Madero fue aprobada con 123 votos a favor.
De acuerdo con la Constitución, Pedro Lascuráin asumió la presidencia interina de la República, su única gestión fue nombrar a Victoriano Huerta como secretario de Gobernación, aprobado el trámite, renunció a su cargo. Su mandato duró 45 minutos, ha sido el más corto de la historia de México, de esta forma se cubrió con un manto de legalidad el golpe de Estado.

Jueves 20 de Febrero de 1913.
Desde su aprehensión, Madero y Pino Suárez permanecieron en el Palacio Nacional, esperando en vano un tren que los conduciría al puerto de Veracruz, de donde se embarcarían a Cuba a su exilio.

Sarita, como se conocía a la esposa de Madero, tenía protección de la delegación japonesa.
Por la tarde se entrevistó con el embajador estadounidense para abogar por la vida de su esposo. El embajador le comentó que él le había advertido a Madero mucho tiempo atrás que eso pasaría y que ahora pagaba las consecuencias de su mal gobierno. Al final dijo a Sara “que no se preocupara, que no le pasaría nada a Madero”.
Ese mismo día, cuando el diputado Luis Manuel Rojas, correligionario masón de Wilson, le pidió interceder por la vida del ex presidente, el embajador se negó respondiendo “que estaba seguro que Madero se levantaría en armas nuevamente, ensangrentando y perjudicando seriamente al país”
Venustiano Carranza envió una circular a los gobernadores de algunos estados del norte para darles a conocer su posición con respecto a la situación política en el país, y convocándolos a alistarse para defender la legalidad.

Viernes 21 de Febrero de 1913.
De nada sirvieron las gestiones de sus familiares, amigos y de los ministros de Cuba, Chile y Japón ante Wilson para que hiciera valer la influencia que tenía sobre Huerta, ya que el embajador les respondió que él, “como diplomático, no podía interferir en los asuntos internos de México”

El gabinete de Huerta,  consideró la peligrosidad de enviarlos a Veracruz, pues en dicho estado las tropas y la marina no reconocerían a Huerta hasta que el Senado reconociera al nuevo gobierno.
Por la noche, Madero recibió la visita de su madre, Mercedes González Treviño, quien le notificó lo que había pasado con Gustavo, la noticia lo trastornó, pasó la noche llorando en silencio su muerte.
El cuerpo diplomático reconoció a Huerta como presidente interino.

Sábado 22 de Febrero de 1913.
Félix Díaz, Manuel Mondragón, Aureliano Blanquet y Victoriano Huerta, coordinaron las acciones para deshacerse de Madero y Pino Suárez.

Alrededor de las 6:00 p. m. el mayor de rurales, Francisco Cárdenas fue llamado a presentarse a los salones de la Presidencia. Se entrevistó con el general Blanquet, quien le comentó que el país lo necesitaba para un gran servicio.
A continuación fue presentado al ministro de Guerra, Manuel Mondragón quien le explicó que la misión consistía en matar a Madero y Pino Suárez fingiendo un asalto. Cárdenas aceptó, pero solicitó escuchar la confirmación por parte de Huerta.
Huerta, viéndole fijamente le dijo: “la resolución, por el bien de la patria, había sido consensuada por el consejo de ministros”.
De acuerdo con Márquez Sterling, a las 10:00 p. m. de esa noche se habían acostado Madero, Pino Suárez y Ángeles. Veinte minutos más tarde los despertaron con la noticia de que serían trasladados, Madero preguntó al guardia por qué no se les había informado antes para estar vestidos. El coronel Joaquín Chicarro, encargado de la custodia de los prisioneros, les notificó que serían llevados a la Penitenciaría de Lecumberri.
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El general Ángeles se incorporó preguntando si él sería trasladado, a lo cual Cárdenas contestó: “No, general, usted se queda aquí. Es la orden que tenemos”. El ex presidente y el ex vicepresidente fueron bajados al patio del Palacio donde dos vehículos les esperaban.
Uno de ellos, en el que viajó Madero, era un Peerless reformado como un Packard, fue rentado por Ignacio de la Torre y Mier y conducido por Ricardo Hernández; el otro, en el que viajó Pino Suárez, era un Protos propiedad de Alberto Murphy y fue conducido por Ricardo Romero.
La pequeña escolta militar estuvo conformada por Francisco Cárdenas, Rafael Pimienta, Francisco Ugalde y Agustín Figueres. Cecilió Ocón llamó por teléfono al director de la penitenciaria, Luis Ballesteros, para avisarle que la caravana ya había salido.
Al momento de llegar a Lecumberri los automóviles pasaron de largo la entrada principal y se desviaron hacia el extremo más apartado de la penitenciaría, Francisco Cárdenas, el hombre encargado de asesinar a Madero, le ordenó: “Baje usted, carajo” y ante la negativa de éste le disparó en la cabeza, muriendo en el asiento del coche.
Por su parte, Pino Suárez intentó huir pero fue herido por Rafael Pimienta. Fue rematado en el suelo, su cuerpo registró trece impactos de bala. Acto seguido los militares, para simular el asalto, dispararon contra los vehículos y limpiaron las manchas de sangre que había en el interior de los automóviles.
Poco después de la media noche, Cárdenas se reportó en Palacio para rendir su informe al general Victoriano Huerta, éste se encontraba en medio de una conferencia de prensa notificando que una multitud iracunda había asaltado a la escolta que custodiaba y conducía a Madero y Pino Suárez a la penitenciaria. Huerta, Mondragón y De la Barra informaron a la prensa que se realizaría una investigación para esclarecer los hechos. Una vez hecha esta declaración, Mondragón pagó a los asesinos la cantidad de dieciocho mil pesos.
 
Domingo 23 de Febrero de 1913.
El diputado Luis Manuel Rojas, convencido de la participación del embajador estadounidense en el golpe de Estado, leyó un discurso ante el pleno de la Cámara:
y o acuso a míster Henry Lane Wilson, embajador de los Estados Unidos en México, ante el honorable criterio del gran pueblo americano, como responsable moral de la muerte de los señores Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, que fueron electos por el pueblo, presidente y vicepresidente de la República mexicana, en 1911 […]
Yo acuso al embajador Wilson de haber mostrado parcialidad en favor de la reacción, desde la primera vez que don Félix Díaz se levantó en armas en Veracruz […]
Yo acuso al embajador Wilson de que por un resentimiento personal hacia el presidente Madero, de que dio pruebas claras en algunas ocasiones, no ha hecho uso de su gran poder moral ante los hombres del nuevo orden de cosas, en ayuda de los prisioneros […]
Yo acuso al embajador Wilson de haberse inmiscuido personalmente en la política de México, habiendo contribuido de manera poderosa a la caída de los gobiernos del presidente Díaz y del presidente Madero. Al contestar una comunicación del general Huerta, le aconsejó que se hiciera autorizar por el Congreso de la Unión para legalizar el nuevo orden de cosas […]
Yo acuso al embajador Wilson de que ni por un natural sentimiento de humanidad se le ocurrió en el último extremo, amparar a los prisioneros bajo la bandera americana, a pretexto de que no quería cargar con la responsabilidad de lo que después hicieran los señores Madero y Pino Suárez […]
Luis Manuel Rojas, 23 de febrero de 1913.
Después, el Yo acuso de Rojas fue publicado, la tesis de confabulación fue secundada por el periodista Norman Hapgood.
Victoriano Huerta se apresuró a defender a Lane Wilson argumentado que las muertes de Madero y Pino Suárez se habían debido a la imprudencia de sus partidarios.
El secretario de Gobernación, Alberto García Granados, aseguró que Rojas sería desaforado para responder y probar sus acusaciones. En el mes de marzo.
El recién nombrado presidente estadounidense Woodrow Wilson destituyó a Henry Lane Wilson de su cargo. El ex embajador se retiró a Nuevo México fracasando en sus intentos para que el gobierno de los Estados Unidos reconociese al gobierno de Huerta.

Jueves 27 de Febrero de 1913.
Pascual Orozco reconoció al gobierno de Huerta, unió sus fuerzas al nuevo régimen e intentó convencer a Emiliano Zapata, por medio de su padre, de hacer lo mismo ofreciéndole el puesto de gobernador del Estado de Morelos.

El caudillo se negó de manera rotunda, catalogó las acciones del nuevo gobierno como un “espectáculo lúgubre”, afirmó que él no había hecho una revolución para “asaltar puestos públicos”, consideró a Orozco un traidor y en respuesta a su petición, mandó fusilar a su padre. El 30 de mayo, Zapata modificó el Plan de Ayala.

Miércoles 26 de Marzo de 1913.
El gobernador del estado de Coahuila, Venustiano Carranza, proclamó el Plan de Guadalupe, por medio del cual se desconoció al gobierno golpista de Victoriano Huerta.

Mediante este pronunciamiento Carranza se auto nombró primer jefe del Ejército Constitucionalista, el movimiento armado para derrocar a Huerta se extendió rápidamente a los estados de Sonora, Chihuahua, Durango y Coahuila. Se unieron a este movimiento Pablo González, Álvaro Obregón y Francisco Villa.
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Lunes 25 de Agosto de 1913.
Nueve diputados de la XXVI Legislatura, publicaron un manifiesto en el campo revolucionario carrancista:
El cuartelazo de La Ciudadela no fue una revolución sino una asonada militar, aseguran, y nunca en la historia del mundo, los cuartelazos han llevado en sus bayonetas envenenadas de odios y despechos la voz de todo un pueblo. Los señores secretarios de Estado que opinaron por la renuncia no obraron patrióticamente […] Los señores diplomáticos que se permitieron insinuar al presidente constitucional de la República mexicana que debía renunciar a su cargo, cometieron un acto de osadía, pleno de ignorancia y falta de respeto. Ninguna ley de Derecho Internacional Público, ninguna práctica diplomática, autorizan a un ministro extranjero a inmiscuirse en los asuntos políticos esencialmente internos del país cerca del cual están acreditados […] Y principalmente algunos de los señores senadores del Congreso de la Unión, sin ningún apoyo constitucional y solamente guiados por una perversidad sutil hija del miedo y de la conveniencia personal, aconsejaron la traición y fueron el sostén político del atentado Huerta-Díaz […] Estos antecedentes, acentúan los redactores del manifiesto, fueron la causa determinante de los crímenes que Huerta tenía premeditados y resueltos desde que fue nombrado, por el propio señor Madero, jefe de la División del Norte.

Cierre del asesinato:
El Tribunal Militar dictaminó que las muertes, habían sido responsabilidad de tres desconocidos, que a su vez habían muerto al intentar liberar a Madero y Pino Suárez.
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“Sufragio efectivo, no reelección”
“Al conquistar nuestras libertades, hemos conquistado una nueva arma; esa arma es el voto”.

Francisco Ygnacio Madero.